LOS DUENDES MALVADOS

Lucía Sanz

EL CUENTO:

Había una vez un grupo de duendes malvados en un bosque, que dedicaban gran parte de su tiempo a burlarse de un pobre viejecito que ya casi no podía moverse, ni ver, ni oir, sin respetar ni su persona ni su edad.

La situación llegó a tal extremo, que el Gran Mago decidió darles una lección, y con un conjuro, sucedió que desde ese momento, cada insulto contra el anciano mejoraba eso mismo en él, y lo empeoraba en el duende que insultaba, pero sin que los duendes se dieran cuenta de ello. Así, cuanto más llamaban "viejo tonto" al anciano, más joven y lúcido se volvía éste, al tiempo que el duende envejecía y se hacía más tonto. Y con el paso del tiempo, aquellos malvados duendes fueron convirtiéndose en seres horriblemente feos, tontos y torpes sin siquiera saberlo. Finalmente el mago permitió a los duendes ver su verdadero aspecto, y éstos comprobaron aterrados que se habían convertido en las horribles criaturas que hoy conocemos como trolls.

Y tan ocupados como estaban faltando al respeto del anciano, no fueron capaces de descubrir que eran sus propias acciones las que les estaban convirtiendo en unos monstruos, hasta que ya fue demasiado tarde


Soluciones que yo daría para castigar a los duendes:

1ª solución: cada vez de que cada duende insultara al anciano ese se hará más pequeño y al ser diminuto un gigante le aplastará.

2ª solución: al insultar más de tres veces al anciano ese se convertirá en un alien y se tendrá qe ir al espacio y no podrá ver al anciano nunca más.

MI CUENTO:

Había una vez unos enanitos atrapados entre unas zarzas, un pobre leñador que paseaba por la pradera en busca de comida, rescató a los enanitos. Los enanitos agradecidos entregaron al hombre tres deseos, el hombre impresionado los aceptó. Al día siguiente vio un par de viejecitas intentando cruzar el río por un puente de cuerda, el leñador pidió un deseo que se trataba de volar hasta la mitad del puente, al estar allí se empezó a reir de las viejecitas: -¡Vamos que sois muy lentas! ¡Hasta un bebé lo hace mejor!- dijo él, después pidió otro deseo que se trataba de caerse aposta en las cuerdas para mover el puente: -¡ Uy que os casi os caés!- decía esto el riéndose. Las viejecitas ya hartas de aqul hombre le comunicaron a los duendes de lo que estaba haciendo el leñador, de venganza por haber hecho eso a las viejeecitas ffue que el último deseo que él pidiera sería al contrario de lo que el pidiera. El hombre leñador que no había visto nada ya que era muy despistado pidió el ultimo deseo: - ¡Deseo ser el hombre más guapo, rico y grande del mundo! El deseo empezó a actuar, de repente el leñador era el más feo, pobre y pequeño del mundo, al ver esto se empezó a disculpar delante de las viejecitas, pero no se pudo hacer nada porque el deseo ya había actuado.
FIN


FIN