Adicción a la tecnología

La tecnología sirve para muchas cosas pero no hay que abusar

Hasta un 12 por ciento de los adolescentes españoles abusan del móvil o de Internet, aunque aún no se sabe cuántos terminarán siendo casos patológicos.


Según los expertos, el móvil, Internet, los chats o el messenger pueden ser simples entretenimientos, pero, cuando se convierten en adicción, se producen desequilibrios en el niño que impiden su socialización y entorpecen su desarrollo. Finalmente, afirman, el niño se esclaviza al igual que ocurre con otras adicciones, lo que conlleva consecuencias como el fracaso escolar y social, alteraciones de la conducta, autismo y encerramiento progresivo en sí mismo.

Origen biológico de las adicciones a las nuevas tecnologías

Para los especialistas, detrás de estas adicciones, además de un origen social (costumbres) y biológico (neurotransmisores), sobre los que se está investigando, podría haber un problema de desatención familiar; opinan que si las familias ejerciesen la función contenedora que deben tener, esto no ocurriría.

También se ha investigado el cerebro humano para buscar un origen biológico que condicione dichas adicciones. Según estudios, los jóvenes se hacen adictos a una tecnología a un comportamiento porque, al final, se convierte en algo biológico y que está relacionado con varios elementos: la dopamina (que está relacionada con los circuitos de recompensa), la noradrenalina (relacionada con la excitación) y las endorfinas (también conocidas como hormonas de la felicidad).

Como soluciones para esta problemática, los especialistas abogan por modificar el comportamiento del niño mediante terapias de conducta que impliquen al niño, a la familia, o a ambos; los fármacos que ayudan a disminuir la impulsividad o aumentar los frenos; y, como no, los procesos educativos, para redireccionar la conducta del menor hacia fines positivos.


Adicción a los videojuegos (Documentales CNN)