Pedro Pablo Rubens

Un flamenco barroco

Hecho por, Jorge Abril y Alejandro García.

Barroco

El barroco es un movimiento artístico que va desde el s XVII hasta principios del XVIII. Surge en Italia, donde a finales del XVI el manierismo había cambiado la forma de representar las figuras. La pintura a “la maniera” de los grandes había dado lugar a cuadros menos realistas, más complicados y algo deformes, pero más expresivos. El barroco tendrá muchos adornos, movimiento en las figuras, dramatismo, que se logrará, en pintura, a través de luces y sombras, movimientos exagerados y contrastes. Se representará la realidad, pero dándole fuerza.

BIografía y pintura


Rubens nació el 28 de junio de 1577 en Siegen (Westfalia), su familia era flamenca calvinista y había huido de Amberes por motivos religiosos. Más tarde se convierten al catolicismo, que será la religión de Rubens de ahí en adelante. Rubens tuvo una educación muy completa para un artista; estudió retórica, gramática, latín, griego, hablaba y escribía en francés, italiano y español. Esto le ayudará a moverse por las distintas cortes europeas, no solo pintando sino también participando en cuestiones políticas.



Rubens, desde los catorce años fue aprendiz en un taller y se formó como pintor flamenco, aunque se conocen pocos cuadros suyos de ese período. En 1600 viaja a Italia, a la corte de Mantua, allí será pintor de corte y podrá, además de vivir de sus cuadros, ver las grandes obras del Renacimiento ( Leonardo, Rafael y Miguel Ángel) , conocer la obra de Caravaggio, Caracci y, en Venecia, las obras de Tiziano.



En 1608 regresa a Amberes por la enfermedad de su madre, ya es un pintor barroco, ya no pinta lo mismo que sus compañeros flamencos, que pintaban cuadros pequeños, escenas muy realistas y cotidianas. Aunque le seguirá gustando el realismo como a sus compatriotas, en Italia ha aprendido el manejo de los pinceles de otra manera, otra forma de hacer el color, otras pinceladas, gusto por la belleza y no solo por lo cotidiano y ha aprendido a hacer cuadros de grandes dimensiones. “Él tenía confianza en que su pincelada podía fácilmente comunicar vida a cualquier cosa” (pág. 400 Gombrich, La historia del arte).

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Rubens vivirá en Amberes hasta su muerte, será nombrado pintor de corte por el Archiduque de Austria y su esposa (quienes gobiernan los Países Bajos españoles). Tendrá su taller en Amberes y en él realizará numerosos cuadros. En 1628, Felipe IV le pide que vaya a Madrid para intervenir en negociaciones políticas; en Madrid pintará alrededor de cuarenta cuadros en menos de un año y será el pintor favorito del rey. El rey Felipe IV le hará varios encargos. En 1630 Rubens se casa con Helena Fourment (había enviudado en 1626) y ella le servirá de inspiración y modelo para representar la belleza femenina (por ejemplo en El Juicio de Paris, un encargo de Felipe IV)



A su muerte, en 1640, los herederos venden las obras de su taller. Muchas de ellas fueron adquiridas por la corte de Felipe IV y, por eso, hay tantas obras de Rubens en el Museo del Prado de Madrid.



La pintura de Rubens tiene muchos temas diferentes: mitológicos, religiosos, históricos, paisajes, etc. También hizo diseños para tapices y objetos, de los que se conservan bocetos también en el Museo del Prado.

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El juicio de paris

El tema lo representó Rubens en diferentes ocasiones, este es el más antiguo de los que se conservan. Representa el momento en el que Paris ofrecerá la manzana a la más bella de las tres diosas que compiten: Venus (en el centro), Juno y Minerva. Solo Venus permanece tranquila mientras las otras intentan quitarse la ropa para aparecer más bellas a los ojos de Paris. Junto a este está Mercurio. En la historia, Paris elegirá a Venus porque esta le ofrecerá a Helena de Troya.



Rubens en este cuadro centra su atención en las tres diosas, son ellas las que destacan por la luz que tienen. A Rubens le gustará mucho pintar el cuerpo femenino. En esta obra, sus pinceladas son menos sueltas y tiene más importancia la línea. Si nos fijamos en el detalle, lo vemos. En la obra de la que hablaremos a continuación, pintada más tarde, veremos cómo cambia esa pincelada.

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Rubens pintó este tema en varias ocasiones. Es, también un tema de la antigüedad; las tres gracias son las hijas de Zeus: Eufrosine, Talía y Anglae. Las gracias habitan en el Olimpo junto a las musas y representan la belleza, el encanto y la alegría. La composición es la tradicional: una de espaldas y dos de frente y las tres entrelazadas. Sus figuras son el elemento principal de la composición y en ellas se refleja la luz. Plasma unos cuerpos realistas, alejados de los modelos de belleza del renacimiento. Las tres figuras están unidas no solo por sus brazos sino por sus miradas.


En este cuadro, el pintor resalta la belleza femenina. Dicen que la de la izquierda representa a su segunda mujer, la joven Helena, que fue para él inspiración y modelo.



Esta obra está en el Museo del Prado porque Felipe IV la compró a la muerte del pintor, junto a otras obras que están también en el museo.

Las Tres Gracias de cerca para apreciar la pincelada.

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Si comparamos este cuadro con el de antes, aquí la pincela es más suelta, es decir, es más precisa; la piel parece de verdad y, si miramos el detalle, podemos ver cómo los dedos de una se hunden en la piel de la otra. El pelo y las joyas tienen más detalle y son más delicados que en el cuadro anterior, es ya un pintor con años de experiencia.

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