DIÁLOGO

ENTRE SACERDOTES Y SEMINARISTAS DE LA FUNDACIÓN PADRE JAIME

TRAS LAS HUELLAS DE DON BOSCO

En esta segunda edición del boletín reunimos a varios diáconos y a un seminarista salesiano del grupo que apoya la Fundación Padre Jaime para que nos hablen de sus motivaciones para ser sacerdotes.


Encontraremos la respuesta en el mensaje de un sacerdote recientemente ordenado beneficiario de la Fundación Padre Jaime y el del Padre Julio César Herrán Castillo sdb, del Consejo de la Fundación Padre Jaime.


Es nuestra forma de celebrar la Fiesta de Don Bosco.

Sin oración no hay sacerdocio pleno

Mis muy queridos y amados seminaristas salesianos, hijos de Dios: Con la seguridad de que su vocación es un don maravilloso de Dios, y prueba de su infinita misericordia y amor, los aliento a cuidar y cultivar este maravilloso regalo.


Cuiden sus encuentros fraternos, intensifiquen su vida de oración y deléitense en las celebraciones eucarísticas.


Oro por ustedes y me encomiendo a sus oraciones. Reciban muchas bendiciones de Dios y sean felices en Cristo y en Don Bosco. P. Saúl David Quispe Caballero, sdb. Inspectoría Santa Rosa de Lima, Perú, quien se ordenó en el 2016.

El sacerdocio de Don Bosco

"Cada mañana la meditación; a lo largo del día una visita al Santísimo Sacramento, y tendrás la unión perfecta con Dios".

https://youtu.be/j1Vvym4c-Zg

MI SACERDOCIO UN CAMINO DE MISERICORDIA

Hola a todos, mi nombre es Julio César Herrán. Nací en Bogotá y soy religioso salesiano desde hace 22 años, y hoy deseo compartirles mi experiencia sobre el significado del sacerdocio.

La vida me ha llevado a reconocer 5 elementos clave, sobre lo que es ser sacerdote salesiano, así que sin pretender hacer una gran descripción superdetallada y académica, les comparto una resonancia desde lo que he experimentado por 14 años en este sendero tan hermoso.

En primer lugar, el sacerdocio es una obra de misericordia de Dios para con los hombres. Sí, ni más ni menos, sólo su gran amor y su infinita misericordia puede ser la explicación que a hombres sencillos y humildes, tomados de entre los demás (Hebreos 5, 1-2), llenos de virtudes y de defectos, se les pueda confiar el ser mensajeros de la Buena Nueva a los hombres, como nos lo recuerda el Apóstol, seres que llevamos grandes tesoros en vasijas de barro. (2a Cor. 4,7).

En segundo lugar, el sacerdocio es un camino. El día de la ceremonia de ordenación se me otorgó un gran regalo, pero momento a momento, año a año crece, se enriquece con la vida, con el trabajo, con la oración. Cada momento estoy llamado a hacer camino, a cuidarlo y a perfeccionarlo. No todo es subida, esplendor, perfección o logro, hay espacios de desierto profundo, caída o prueba, en donde el descuido, el cansancio, la fatiga o el descanto puede llegar a malograr el proyecto de Dios en mí, si no estoy alerta y en camino.

En tercer lugar, el sacerdocio es sacrificio, tal como se lo recuerda Mamá Margarita a Don Bosco: “Empezar a decir Misa, es empezar a sufrir”. Se trata de un camino exigente, que te pide, que te reta, que te confronta. Poco a poco va haciendo en el sacerdote un hombre de templanza, de esfuerzo, de sacrificio, que nos recuerda a Cristo en la Cruz, que se da totalmente, desde lo complejo de la vida.

En cuarto lugar, el sacerdocio es pascual, es decir esperanzador, no se queda en lo difícil de la vida, en la situación que se debe afrontar, sino que con la conciencia de que existe una esperanza más alta, sublime y perfecta, con la cual puedo tener la fuerza para superar toda dificultad y tristeza. Esa esperanza y luz que se expresa en la alegría, rasgo tan típico de la santidad salesiana, que hace de la vida un camino gozoso, que vale la pena experimentar plenamente.

Y por último, a modo de síntesis digo yo que el sacerdocio es un estilo de vida en donde uno es totalmente para Dios y para los demás. No es una profesión, una carrera o puesto, con horarios, tiempos, acciones concretas definidas, sino es la totalidad de la vida puesta en las manos de nuestro Padre al servicio de los hombres, que hace que los pensamientos, acciones, palabras y todo lo que somos muestre, irradie, manifieste una realidad diversa, más profunda, llena de sentido y significado: la vida con Dios. Y para nosotros los salesianos este estilo de vida tan particular, es vivido en la entrega total para los jóvenes, como rezan nuestras constituciones: "Me basta que seáis jóvenes para que os ame". (Constituciones SDB 14). P. Julio César Herrán Castillo sdb, Miembro del Consejo de la Fundación Padre Jaime.

Fundación Padre Jaime

Organización sin ánimo de lucro que: 1) Apoya a los seminaristas salesianos en sus estudios universitarios camino al sacerdocio. 2) Da a conocer la vida y obra del Padre Jaime Rodríguez Forero sdb.

Boletín # 2. Enero 31 del 2018, fiesta de Don Bosco, Padre y Maestro de la Juventud.