11. Roma

Ciencias Sociales 1º ESO IES Víctor García de la Concha

Grandes Civilizaciones : Roma
Antiguas Civilizaciones: Roma

1. El medio natural

Roma, ciudad que durante varios siglos dominó la mayor parte de los pueblos ribereños del mar Mediterráneo, está situada a orillas del río Tíber, en la península itálica; esta se localiza en Europa, en la zona central del Mediterráneo.

El relieve de la península itálica es muy montañoso: la cordillera de los Alpes se encuentra en el norte y los montes Apeninos la recorren de norte a sur. La única gran llanura es la del río Po. Junto a esta península se encuentran las islas de Sicilia, Córcega y Cerdeña.

En el siglo VIII a. C. (época en la que se fundó la ciudad de Roma) la península itálica estaba habitada por diversos pueblos: etruscos, latinos y griegos.

Los Etruscos

Ocupaban la zona situada entre los ríos Tíber y Amo. Se organizaban en ciudades independientes gobernadas por reyes. Cultivaban trigo, vid y olivo, y criaban caballos y ovejas. También mantuvieron un activo comercio con fenicios, cartagineses y celtas. Adoraban a varios dioses y creían en otra vida después de la muerte. A veces, sus tumbas estaban decoradas con esculturas que representaban al difunto acompañado de su esposa.
Los Etruscos un lugar llamado Etruria
La expansión de Roma - ArteHistoria

2. La historia de Roma

Según la leyenda, Rómulo y Remo, dos hermanos gemelos, fueron arrojados al río Tíber en una cesta cuando eran niños; lograron sal­varse porque los recogió y crió una loba.

Cuando se hicieron adultos, deci­dieron fundar una ciudad, pero surgió una disputa entre ellos y Ró­mulo mató a Remo. Después llamó Roma a la nueva ciudad y se con­virtió en su primer rey.


La historia de la antigua Roma se divide en tres grandes etapas:
The History Channel: la historia de roma Documental

2.1. Monarquía

Según una leyenda, Roma fue fundada por Rómulo en el año 753 a. C. sobre una de las Siete Colinas que rodean el río Tíber; después, la ciudad fue ocupada por los etruscos. La forma de gobierno de Roma en esta etapa fue la monarquía. El último rey etrusco fue expulsado del trono en el año 509 a. C. por gobernar de manera despótica.


2.2. República

Desde el año 509 a. C. hasta el 27 a. C, el sistema político que se adoptó en Roma fue la república. Los ciudadanos elegían a sus gobernantes, cuyos cargos políticos, a diferencia de lo que ocurría en la monarquía, se renovaban. El poder se repartía entre:

■ Las asambleas populares, que estaban formadas por todos los ciu­dadanos y decidían y votaban las leyes.

■ Los magistrados (cónsules, pretores, censores...), que desempeña­ban cargos políticos y se elegían por un año.

■ El Senado, formado por antiguos magistrados (senadores), que se ocupaba de la política exterior, así como de asuntos militares, religiosos, legislativos y judiciales. A pesar de que su función era consultiva, los senadores llegaron a tener tanta influencia que, en la práctica, dirigían la República.

Durante la República, Roma llevó a cabo una gran expansión territorial. Ocupó toda la península itálica e inició la conquista del exterior, lo que le permitió:

El control del mar Mediterráneo. Roma mantuvo durante muchos años un enfrentamiento con Cartago (una colonia fenicia del norte de África, actualmente en Túnez) por el dominio del Mediterráneo. Se produjeron en total tres guerras (Guerras Púnicas), que conclu­yeron con la victoria romana (146 a.C). Cartago y sus dominios pasaron a convertirse en provincia romana.

El sometimiento de la Península Ibérica. Durante el enfrenta­miento entre Roma y Cartago, el Ejército romano llegó hasta la Península Ibérica, a la que llamaron Hispania. La conquista se pro­dujo entre el año 218 a. C. y el 19 a. C.

En los últimos años de la República, algunos magistrados y generales destacados se apropiaron del gobierno de Roma. El más importante de estos generales fue Julio César.

Guerras púnicas
HISPANIA

Julio César

(100 a.C-44 a.C). Cayo Julio César, destacado militar y político romano, fue pretor en Hispania y llegó a ocupar el cargo más importante de la República romana: la dic­tadura, magistratura que permitía asumir todo el poder de forma transitoria y en circunstancias extraordinarias. Obtuvo grandes victorias en sus campañas militares, como las de Egipto y las Galias. César reorganizó el Estado y llevó a cabo diversas reformas administrativas, sociales y económicas. También modificó el calendario y promovió construcciones monumentales. Escribió varios libros en los que narraba sus campañas militares, como Comenta­rios de la guerra de las Galias. Fue asesinado en el Senado por un grupo de personas que se oponía a su excesivo poder.

Julio César, veni, vidi, vici - Introducción
Grandes Batallas 2 - Las campañas de Julio César
Roma y su imperio

2.3. Imperio

El Imperio se inició en el año 27 a. C. cuando el Senado otorgó a Octavio (hijo adoptivo de Julio César) el poder político y, más tarde, el religioso, al concederle el título de Augusto.

Así, Octavio Augusto asumió todos los poderes, y el resto de las ins­tituciones políticas perdieron importancia. Algunos de los hechos más destacados durante el Imperio fueron los siguientes:

Lapax romana. Esta época de paz se prolongó hasta el siglo n d. C. y se caracterizó por una gran estabilidad social, política y econó­mica. La paz estaba garantizada por un poderoso Ejército y una Administración eficaz.

Las conquistas territoriales. El Imperio alcanzó su máxima extensión. Sus fronteras llegaban hasta el este del Rin, Gran Bretaña, la Península Ibérica y el mar Negro, en Europa; hasta el Tigris, en Asia, y hasta el desierto del Sahara, en África. Al otro lado de las fronteras se asentaban los pueblos bárbaros (extranjeros).


La crisis del siglo III.

El Imperio entró en decadencia por varios motivos: la corrupción se extendió entre los funcionarios y el Ejér­cito; algunos pueblos bárbaros empezaron a atacar las fronteras; los impuestos aumentaron para mantener al Ejército y la Administración; las comunicaciones entre Roma y sus territorios eran difíciles de mantener por la gran extensión del Imperio; el comercio y la artesanía atravesaron una crisis y la economía se concentró en la agricultura y la ganadería; los precios de los productos subieron por la escasa producción y la falta de nuevas conquistas.


El final del Imperio.

En el año 395, el emperador Teodosio dividió el Imperio en dos partes (que entregó a sus hijos Honorio y Arcadio, respectivamente): el Imperio romano de Occidente, con capital en Roma, y el Imperio romano de Oriente, con capital en Constantinopla. En el año 476, los germanos (pueblo bárbaro) destronaron al último emperador romano de Occidente.

La construccin de un Imperio Roma.wmv

Ejército romano

Roma realizó y mantuvo sus conquis­tas territoriales porque disponía de un Ejército disciplinado y eficaz, estructu­rado en legiones formadas por miles de soldados. Los legionarios romanos iban armados con una espada corta, jabalina o lanza y puñal o daga. Se protegían con casco, armadura de cuero y metal, y escudo. El Ejército disponía de diferentes máquinas de guerra para lanzar flechas y piedras; también empleaba vigas de madera (arietes) para derribar las fortificacio­nes enemigas.

La legión romana, legionarios romanos, soldados de Roma.

3. La vida de las ciudades romanas

Las ciudades eran los centros de comercio fundamentales. Roma se convirtió en la capital económica del mundo durante la Edad Antigua, ya que a ella llegaban todas las mercancías obtenidas en las distintas pro­vincias del Imperio.

La población romana realizaba distintas actividades económicas y esta­ba formada por varios grupos sociales.

Baños romanos

3.1. La economía

La agricultura

■ Los romanos cultivaban cereales, legumbres, frutales, vides y olivos. Aplicaron nuevas técnicas agrícolas: empleo de abonos, regadío, rotación de cultivos y barbecho.

■ Usaban, además, numerosas herramientas (arados con reja de hierro, rastrillos, palas, picos, azadas, podaderas y tijeras) y emplea­ban animales (bueyes) para las tareas agrícolas.

■ Las tierras de cultivo podían ser pequeñas o grandes propiedades: las primeras pertenecían a campesinos y las segundas, a los ciuda­danos más ricos y al Estado romano. En las grandes propiedades existían villas, donde trabajaban los esclavos y los colonos.

La artesanía

■ Esta actividad se localizaba en las ciudades. Para realizar diferen­tes productos (tejidos, objetos de metal, armas, joyas, cerámica...) utilizaban materiales como vidrio, metal, barro...

■ Existían también industrias artesanales en las que se elaboraban distintos alimentos: aceite, vino, pan, salazones, etcétera.

El comercio

■ La ciudad de Roma mantuvo un intenso comercio con el resto del Imperio, de donde procedían las materias primas.

■ Los romanos también intercambiaron bienes con regiones que no formaban parte de sus dominios: en el norte y este de Europa

compraban ámbar, trigo, esclavos y pieles; de África traían esclavos, oro, marfil y piedras preciosas; en Asia (la India, China y Ceilán) obtenían especias, sedas y perfumes.

■ El comercio se incrementó gracias al uso de la moneda (de bronce, cobre, plata y oro) y a las rutas comerciales marítimas y terrestres.
Estas últimas se organizaban en una extensa red de calzadas (carre­teras) que recorrían todo el Imperio.

Mercato di Traiano - Traian's Market
Economía romana

3.2. La sociedad

La sociedad romana estaba formada por personas libres y esclavos. Las personas libres, a su vez, se dividían en patricios y plebeyos.

Patricios. Eran la nobleza y constituían una minoría de la pobla­ción. Poseían todos los derechos políticos (como ejercer cargos públicos) y acumulaban muchos recursos económicos.

Plebeyos. Constituían la mayor parte de la población. Poseían cier­tos derechos, pero no intervenían en el gobierno. Durante la Repú­blica, los plebeyos se enfrentaron a los patricios para conseguir sus mismos derechos políticos. Lograron crear una magistratura que defendía sus intereses: el Tribuno de la Plebe. Posteriormente, consiguieron la igualdad de derechos.

Los esclavos no eran considerados personas y no poseían ningún derecho. Constituían una propiedad o una mercancía que podía com­prarse o venderse. Trabajaban en la agricultura, las minas, la artesanía, las tareas domésticas, etc., sin cobrar nada a cambio.

A la esclavitud se llegaba de distintos modos: por caer prisionero en las guerras, por no haber pagado una deuda o por ser hijo de esclavos. Estos podían ser liberados por sus amos y convertirse entonces en libertos (personas libres).

La mujer romana

En la antigua Roma la mujer dependía de su padre o de su marido; no tenía derecho al voto, aunque podía poseer bienes. Los matrimonios solían ser acordados por los padres y se realizaban a edades muy jóvenes; la mujer se dedicaba a organizar la casa, tejer e hilar. Las romanas, a diferen­cia de las griegas, acudían a la escuela y no vivían en estancias reservadas para ellas.

Cómo era la sociedad Romana
La mujer en la sociedad romana.
Sociedad romana daniel y maria

3.3. El urbanismo

Los romanos diseñaron las ciudades en forma de cuadrícula, inspiradas en los planos de sus campamentos militares. Trazaban el perímetro de las murallas y se marcaban las dos calles principales:

■ El cardo (de dirección norte-sur).

■ El decumano (de dirección este-oeste).

En el cruce de ambas se situaba el foro o plaza donde se construían los edificios públicos más importantes.

Las viviendas en las ciudades romanas eran de dos tipos: domus e insulae.

Domus

En ellas habitaba una sola familia, que pertenecía a la población adinerada. Disponían de un patio (atrio) alrededor del cual se hallaban los dormito­rios, el comedor y el tablinum (habitación en la que se recibía a las visitas). Podían tener, además, un jardín interior rodeado por un pórtico con columnas.

Insulae

Las insulae eran edificios de varios pisos, generalmente de alquiler, donde vivían muchas familias de artesanos, pequeños comerciantes, etc. Los materiales de construcción tenían escasa calidad y era frecuente que se produjeran derrumbamientos e incendios. Carecían de agua y de calefac­ción; contaban con muchas ventanas que cubrían con telas o pieles.

Foros imperiales

4. La religión

4.1. Los dioses romanos

Los romanos creían en la existencia de muchos dioses. Cuando some­tían a otros pueblos, adoptaban sus dioses y cultos religiosos. Muchas divinidades romanas eran de origen griego; existían dos tipos de dioses:

Los dioses del Estado. Eran numerosos; se les ofrecían sacrificios en ceremonias religiosas en el exterior de los templos. Las divinidades principales eran Júpiter, Juno y Minerva.

Los dioses domésticos. Eran de varios tipos (lares, manes y pena­tes) y protegían el hogar. El padre, cabeza de familia, realizaba en las viviendas ceremonias religiosas en las que se hacían ofrendas.

Además de todos estos dioses, algunos emperadores fueron divini­zados y convertidos en objeto de adoración.

Los dioses romanos

Júpiter. Dios del cielo y de los fenómenos atmosféricos.

Juno. Diosa protectora de las mujeres y del matrimonio.

Minerva. Diosa de la sabiduría, las artes y las ciencias.

Mercurio. Dios del comercio.

Diana. Diosa de la caza.

Neptuno. Dios del agua y el mar.

Apolo. Dios de la música y la medicina.

Ceres. Diosa de las cosechas y la fertilidad.

Marte. Dios de la guerra.

Venus. Diosa del amor y la be­lleza.

Los dioses Romanos 1 de 2

Los augures

En la antigua Roma los augures eran sacerdotes que averiguaban la opinión de los dioses sobre aconteci­mientos importantes para la sociedad y la política romana: convocar asam­bleas populares, iniciar una batalla, fundar una nueva ciudad, etcétera.

La adivinación de los augures se basaba sobre todo en la observación del vuelo de las aves, especialmente los cuervos, las cornejas y los buitres.


4.2. El cristianismo

En los primeros tiempos del Imperio romano surgió una nueva reli­gión, el cristianismo. Fundada por Jesús de Nazaret, defendía la exis­tencia de un único dios (monoteísmo), la igualdad de todos los seres humanos y la existencia de otra vida después de la muerte.

El aumento del número de cristianos y su negativa a rendir culto al emperador hicieron que esta nueva religión se convirtiera en una amenaza para el orden establecido por Roma. Los cristianos sufrieron persecuciones por parte de distintos emperadores y se vieron obligados a refugiarse en las catacumbas. En el año 313, el emperador Constantino publicó el Edicto de Milán por el que se establecía la libertad religiosa en el Impe­rio y, más tarde, él mismo se convirtió al cristianismo. En el año 380, el emperador Teodosio proclamó el cristianismo como la religión oficial del Imperio romano.

Roma y el Cristianismo
Roma: religión cristiana

5. Las letras y las ciencias

5.1. Las letras

La cultura romana se extendió gracias a la difusión del latín, idioma utilizado por todos los habitantes del Imperio, y del que derivan muchas de las lenguas europeas actuales.

Los romanos destacaron en los siguientes ámbitos culturales:

Jurídico1. Desarrollaron el derecho, que se transmitió al mundo medieval y estableció las bases de la legislación de Occidente.

Filosofía. Estaba representada por pensadores como Séneca y Cice­rón; este último fue también autor de discursos políticos.

Literatura. Cultivaron la poesía y el teatro; uno de los poetas más destacados fue Virgilio, autor de la Eneida, obra en la que se exalta la grandeza de Roma. En teatro sobresalieron Plauto y Terencio, autores de comedias inspiradas en obras griegas.

Historia. Destacaron Julio César, Tácito, Plutarco y Tito Livio. Este último escribió Ab urbe condita (Desde la fundación de Roma), obra en la que reconstruye la historia romana desde sus orígenes.


5.2. Las ciencias

En el ámbito de la ciencia los romanos destacaron en medicina; sobre­salió especialmente Claudio Galeno, un médico de origen griego que se encuentra entre los más famosos de la Edad Antigua. Galeno escribió numerosas obras, algunas de las cuales, conservadas por los árabes, se convirtieron en la base de la medicina de la Edad Media.

Además, los romanos utilizaron un calendario que Julio César modificó hacia el año 45 a. C; el nuevo calendario fue llamado juliano.

El calendario juliano

El año duraba 365 días; cada cuatro años se añadía un día más al mes de febrero. Nuestro calendario actual conser­va muchos elementos del romano; por ejemplo, el comienzo del año nuevo, el 1 de enero, o los nom­bres de los días de la semana o de los meses. Así, el miércoles toma su nombre del dios Mercurio; el jueves, de Júpiter, y el sábado, de Saturno. El mes de julio se dedica a Julio César, y el de agosto, a Octavio Augusto.

6. El arte

6.1. Arquitectura

Los romanos construyeron numerosas obras de ingeniería y edificios públicos. Las construcciones se realizaban con piedra, ladrillo, madera y mortero (mezcla de agua, arena y cal).

Los romanos utilizaron como elementos arquitectónicos los siguien­tes: el arco de medio punto, la bóveda, las columnas griegas; a estas últimas añadieron la compuesta (con elementos de los capiteles jónico y corintio).
El Coliseo de Roma

6.2. Escultura

La escultura romana imitaba la griega; podía ser de dos tipos:

■ Retrato. Se cuidaba especialmente el rostro del personaje represen­
tado, que podía reflejarse de manera realista o idealizada.

El origen del retrato se encuentra en las mascarillas de cera que se realizaban a los difuntos para guardarlas como recuerdo.

■ Relieve histórico. Representaba las grandes victorias militares
sobre piedra.

Los relieves adornaban arcos de triunfo como los de Tito y Cons­tantino (ambos en Roma) y, colocados en espiral, columnas con­memorativas como la columna Trajana (también en Roma).

6.3. Otras manifestaciones artísticas

Pintura

Los romanos realizaron pinturas al fresco para decorar los edificios, que imitaban placas de mármol o representaban construcciones arqui­tectónicas, paisajes y escenas mitológicas, etcétera.

Mosaicos

Este tipo de obra artística se realizaba con piezas de diferentes mate­riales y colores, encajadas o pegadas a una superficie para formar un dibujo.

Algunos se hacían con grandes fragmentos de mármol que se encaja­ban; otros se realizaban con pequeñas piezas de piedra, vidrio, cerámica, etcétera.

Los dibujos eran figuras geométricas y escenas mitológicas y de la vida cotidiana, entre otros motivos. Los mosaicos se utilizaban para decorar paredes y suelos.


7. Los pueblos germanos

Invasiones bárbaras

7.1. Su origen

Los romanos denominaban bárbaros a todos los pueblos situados fuera de las fronteras del Imperio.

Entre ellos estaban los germanos, un conjunto de pueblos procedentes del sur de la península escandinava que se había ido estableciendo cerca de los ríos Rin y Danubio (que era la frontera norte del Imperio romano).

Eran germanos los sajones, los anglos, los francos, los suevos, los ván­dalos, los visigodos y los ostrogodos.


7.2. Sus formas de vida

Los germanos habitaban en aldeas dispersas y próximas a lagos, ríos o manantiales. Sus casas eran de madera y estaban cubiertas con un techo de paja.

Se organizaban en tribus; la mayoría de los germanos eran personas libres. Los hombres se reunían en asambleas para decidir los asuntos que afectaban a la comunidad, disponían de armas e integraban el Ejército.

No solían tener reyes, sino jefes tribales cuya función principal con­sistía en dirigir la guerra. Era costumbre que los miembros de las tribus ofreciesen ganado y cereales a sus jefes como muestra de respeto.

Estos pueblos vivían de la caza, la ganadería y la agricultura. Gene­ralmente, cuando se agotaban las tierras que cultivaban, emigraban en busca de otras.

Los germanos adoraban a gran número dioses, que identificaban con fuerzas de la naturaleza (Sol, rayo, etc.). También creían en un paraíso que esperaba al guerrero cuando moría en la batalla. Sus manifestaciones artísticas eran muy sencillas; destacan los trabajos de orfebrería: broches, hebillas de cinturón, etcétera.


7.3. Su asentamiento en el Imperio romano

Durante siglos, la frontera de los germanos con el Imperio romano había permanecido estable.

En el siglo III, sin embargo, estos pueblos bárbaros comenzaron a intro­ducirse en el Imperio; algunos lo hicieron de forma pacífica, mediante pactos con Roma, se convirtieron en sus aliados e incluso llegaron a ocupar puestos en el Ejército y la Administración romanos. Otros pueblos bárbaros, sin embargo, se mostraron hostiles al Imperio.

La verdadera invasión del Imperio romano de Occidente comenzó a finales del siglo IV; la desencadenó la expansión de los hunos al mando del rey Atila. Los hunos fueron un pueblo guerrero de jinetes nómadas que procedían de Asia central; comenzaron a extenderse hacia el oeste atacando a los pueblos germanos. Estos tuvieron que huir y ocupar por la fuerza territorios del Imperio romano de Occidente, que cayó definitiva­mente en manos de los bárbaros en el año 476, con el derrocamiento del último emperador, Rómulo Augústulo. El Imperio romano de Oriente, que cambió su nombre por el de Imperio bizantino, sobrevivió hasta el siglo XV.