El ratón de ciudad...

La Fontaine

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Había un ratón de campo que vivía en el tronco de un árbol.
Le gustaban el aire limpio, las estrellas, las mazorcas de maíz y el viento entre las ramas.
Cada noche leía un libro de viajes, y soñaba con lugares lejanos.
Era feliz, pero a veces pensaba: sólo conozco el campo y siempre hago lo mismo. ¿Qué habrá más allá?
Así que un día se puso ropa limpia, cogió el libro y se fue a descubrir el mundo.
También había un ratón de ciudad que vivía en una alcantarilla.
Le gustaban la gente, las luces de neón y el aroma a pan caliente.
Cada noche leía un libro de viajes, y soñaba con lugares hermosos.
Era feliz, pero a veces pensaba: sólo conozco la ciudad y siempre hago lo mismo. ¿Qué habrá más allá?
Así que un día hizo la maleta, cogió su libro y se fue a descubrir el mundo.
El ratón de campo llegó a la montaña, subió a la cima y vio una ciudad enorme, con casas que tocaban el cielo... ¡Como en su libro!
¡Ahí quiero estar!, pensó. Y bajó corriendo.
El ratón de ciudad llegó a la casa más alta, se subió al tejado y vio un campo enorme, con prados y ríos... ¡Como en su libro!
¡Ahí quiero estar yo!, pensó. Y bajó corriendo.
Ratón de campo llegó a la ciudad, vio las luces de los anuncios, oyó música y olió la comida calientita. ¡Nunca había visto nada igual!
Ratón de ciudad llegó al campo, y vio todas las estrellas que lucían en el cielo. Vio revolotear a los murciélagos y oyó a los grillos. ¡Nunca había visto nada igual!
Ratón de campo buscó comida en la basura. Se pasó el día atontado por los coches y la gente. Le gustaba la ciudad, pero...
¡Sentía un cosquilleo en la barriga cuando recordaba su vida en el campo!
Ratón de ciudad se comió unos granos de maíz, un poco de hierba y un trozo de manzana. Trepó a un árbol, llegó al río, vio vacas, cerdos, peces.
Le gustaba el campo, pero...
¡Sentía un cosquilleo en la barriga cuando recordaba su vida en la ciudad!
Al cabo de una semana, ratón de ciudad ya se había aburrido de trepar a los árboles, de comer maíz y papas crudas, de mirar las estrellas y de no tener nada que hacer.
Ese mismo día ratón de campo y ratón de ciudad recogieron sus cosas y volvieron cada uno a su casa, pensando...
¡Qué bonito es viajar... y qué bonito es regresar!

EL RATON DE CAMPO Y EL DE CIUDAD

Goizane eta Naroa.

IES BURDINIBARRA BHI