La voz del empoderamiento

Micromachismos en la vida cotidiana.

Todas las personas hemos escuchado o visto actitudes micromachistas.

Pero para muchas personas los micromachismos no son graves, lamento informaros que es un tema realmente grave. Hay gente que se niega a ver la gravedad de esta situación, por eso he decidido escribir este artículo de opinión.

Empecemos.

Muchos adolescentes e incluso adultos a día de hoy saben reconocer las actitudes machistas que más saltan a la vista. Aquellas que, de forma manifiesta y constante, han colocado a la mujer en una posición inferior al hombre en ámbitos sociales, económicos, jurídicos y familiares. Las que consideran que el hombre y la mujer nacen con objetivos y ambiciones diferentes en la vida.

Pero no son capaces a reconocer los micromachismos que son aquellas actitudes machistas que todos tenemos interiorizadas y que a veces no somos ni conscientes de tenerlas. Son pequeñas cosas, a las que muchos suelen llamar "tonterías" y "bromas" y ese tipo de cosas, pero que no dejan de ser lo que son, actitudes machistas.


Por eso quiero poner el punto de mira sobre todo lo que aún seguimos haciendo mal. Os daré una lista a base de ejemplos (que van del micromachismo a, en algunos casos, al machismo a secas).

1. He creído necesario explicar algo a una mujer, sin que ella me lo pidiese, por el hecho de ser mujer.

2. He comentado a un amigo que se quedaba al cuidado de sus hijos: ''Hoy te toca hacer de mamá''.

3. Le he preguntado a una mujer si “está con la regla” cuando me ha respondido de mala gana o enfadada.

4. He dicho que yo “ayudo” en las tareas del hogar, asumiendo que el trabajo es de una mujer y yo estoy ayudando, no participando en igualdad.

5. He preguntado a mi sobrina si ya le gusta algún chico.

6. He descrito a una mujer como “poco femenina”.

7. He comentado que esas no son formas de hablar “para una señorita”.

8. Dejo a mi hijo adolescente salir hasta las 3 de la madrugada, pero a mi hija le obligo a venir antes de medianoche.

Los malditos piropos

¿Los piropos son micromachismos?

Imagina.

Como cada día sales por la calle y de camino al instituto ves un conjunto de obreros, si no los has visto tranquila, ellos sí te han visto a ti y te empiezan a ''piropear'', incómoda aceleras el paso y lo último que les escuchas decir es algo sobre tus nalgas.

Sigues andando con una sensación de malestar pero decides pasar del tema.

Estás llegando al instituto y te encuentras a un anciano, sigues caminando tranquilamente y te grita una obscenidad, te pones roja de vergüenza e ira y aceleras el paso.

Por fin llegas al instituto y allí está tu buen amigo. Te mira con una sonrisa y te piropea diciendo lo guapa que estás hoy, ese piropo no te incomoda lo más mínimo y le sonríes feliz.


No, no es una exageración. Los piropos pueden ser buenos o malos depende de quien y cómo te los digan.

Por favor, no seas obsceno a la hora de piropear y si ella no quiere que lo hagas, para.


Después de este texto que intenta hacer reflexionar a la gente hablemos de manera más formal sobre los piropos.


El uso de los piropos ya va más allá de las palabras, muchos hombres ocultan tras ellos la objetivación de la mujer o incluso la normalización de agresiones sexuales.

"Algo que parece trivial, no lo es en absoluto. El cuerpo de la mujer es patrimonio del patriarcado y, como tal, parece que hay derecho a invadirlo: se puede mirar, comentar, piropear. Es una intromisión en la libertad del sujeto, un sujeto, las mujeres, que aparece permanentemente cosificado y convertido en objeto", explica Sonia Núñez Puente, profesora de Género y Comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos.

El vídeo en el que una mujer recorría durante diez horas las calles de Nueva York y recibía casi sin cesar comentarios y piropos se hizo viral. Detrás de él estaba la organización Hollaback, otro de los proyectos que reclama el acceso al espacio público en condiciones de igualdad para mujeres y hombres.

https://www.youtube.com/watch?v=WWhUByoqed4

"En ese vídeo se ve cómo muchos piropos eran del tipo 'guapa, preciosa, bonita'. Nos sirve para ver que si el piropo fuera algo aislado, de un día, parecería exagerado decir que es acoso. Sin embargo, lo que vemos en la vida diaria es la cantidad de veces que se repiten esos comportamientos y cómo es muy frecuente que se traspasen ciertas líneas. Eso sí es acoso", señala Virginia Acuña. Esta especialista en sociolinguística cree que el término piropo ha quedado obsoleto y apuesta por utilizar el de machismo callejero.

Violencia

Otra iniciativa, el Observatorio Ciudadano de Acoso Sexual Callejero en Perú, presta atención a los tocamientos, la masturbación pública, pero también al seguimiento, los silbidos, los comentarios sexuales, o las miradas fijas. "Decimos que es violencia pues, además de ser no deseada, ocasiona en las mujeres impactos negativos como temor a transitar solas por las calles, demoras innecesarias al evitar ciertas zonas consideradas inseguras, gastos extra para poder costearse transporte privado, dependencia de otros hombres (padres, hermanos, parejas, entre otros) a quienes piden compañía y protección en las calles, abandono de centros de trabajo (si la zona del trabajo es considerada insegura para una mujer), entre otros", dice el Observatorio de Perú en su página web.

Conclusión

Aunque no los veamos los micromachismos están ahí cortándonos a las mujeres las alas de la libertad, porque un piropo o una ''broma'' nos pueden hacer empezar a dudar de nosotras mismas y no querer volver a salir solas a la calle.

Antes de soltar un comentario de este tipo es mejor no decir nada.