Modelo de Regulación de Emociones

"Permítele sentir, pensar y encontrar sus soluciones"

29 de junio de 2017

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En esta ocasión nuestra comunidad de aprendizaje se reunió para poder compartir una tarde trabajando algunas ideas y herramientas que ayuden a los/as niños/as a conocerse mejor a sí mismos/as, regular poco a poco sus emociones y resolver sus conflictos.



Como siempre comenzamos la sesión con una dinámica de activación que nos ayudó a activarnos y sentirnos más cómodos para comenzar el trabajo juntos/as.

A continuación, Stefania, una de las madres de la comunidad de aprendizaje que ayudó a preparar la sesión de hoy, nos compartió porqué ella consideraba que era importante aprender a regular las emociones, su implicación en el desarrollo de la vida y el poder aprender herramientas para ayudar a que nuestros hijos e hijas lo puedan hacer también.

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Posteriormente, Loreto, psicóloga y miembro del equipo, compartió un modelo de 5 pasos cuya finalidad es poder desarrollar intervenciones con nuestros hijos/as que les permitan expresar lo que viven, identificar las emociones que esto les provoca y aprender a conocerse y regularse para relacionarse mejor consigo mismos y con el mundo que les rodea.


Este modelo consta de 5 fases que vimos en detalle.


1) Fase de acogida y Escucha


El propósito principal de esta fase es lograr que el niño/a tenga el tiempo, espacio y atención necesarias para expresar espontáneamente lo que le sucede respetando su necesidad, emoción y sin ser interrumpido. De acuerdo a ello, para iniciar la comunicación con un niño/a que esté experimentando una emoción intensa es necesario llevar a cabo una serie de acciones propiciatorias:


- Tratar de eliminar el mayor número de distracciones existentes y centrar nuestra atención en el niño/a.


- Ponernos a su altura y mirarle a los ojos.


- Pedirle que nos cuente despacio lo que ha pasado.


- Formularle preguntas que inviten a que nos cuente más, permitiendo que se exprese desde su propio ritmo y entendimiento de la situación (¿eso es todo o ha pasado algo más? ¿quieres contarme más?…).


- No interrumpirle con múltiples preguntas destinadas a averiguar los detalles de la situación (quien, cómo, qué cuándo, por qué, para qué, etc).

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2) Fase de identificación de emociones


El propósito de esta fase es lograr que el niño/a pueda identificar cómo se siente en relación con lo que le ha pasado.

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Algunas conductas nuestras que lo pueden facilitar son:

- Preguntarle cómo se siente. Si no sabe... observar y sugerirle como se puede estar sintiendo.


- Aceptar lo que siente, sin negarlo o restarle importancia. Evitar frases como "ya pasó, ya pasó", "no pasa nada", "no tiene importancia", "macho, macho...", etc. Intentar frases como “está bien si te sientes triste” “entiendo que estés enojado como me dices”, “comprendo que estás fastidiada porque tu hermano te ha roto el juguete”, etc.


3) Ahondar en los detalles


El propósito de esta fase es lograr que el niño pueda ir dando más detalles sobre lo que le ha pasado e ir armando el relato.

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Para ello, algunas de las cosas que se pueden hacer son:


- Hacerle preguntas que ayuden a precisar detalles del relato: ¿y qué más pasó? ¿con quien estabas? ¿dónde? ¿y qué hicieron? .


- Darle muestras de que le estamos escuchando, por ejemplo, asentir con la cabeza, o decir palabras que le indiquen al niño/a que estamos atentos a lo que nos cuenta “ya”, “sigue”, “continua”.


- Resistir la tentación de mejorar la situación dando un consejo u ofreciendo alguna solución. No ayudaremos al niño/a a expresar y contar lo máximo posible de lo que le pasa, que es nuestro objetivo, si comenzamos a darle consejos o soluciones y le decimos cosas como “llorando no se va a solucionar nada”, “no te preocupes, puedes encontrar más carritos en la otra sala”, “vamos a decirle a María que te devuelva tu dulce” etc.


4) Resumir lo que nos ha contado


Una vez que percibimos que nos ha podido contar lo que ha pasado y está un poco más calmado, ayuda hacerle un breve resumen de lo que hemos logrado entender. Por ejemplo: “entonces me dices que estás enojado y triste porque Paola te ha quitado tu muñeca y te ha dado un empujón, ¿has sido así?”. Si es correcto la niña/o afirmará y si no lo es, posiblemente añada algún detalle que corrija la versión y nos facilite entenderle mejor. Escucharnos relatar lo que nos contó, y precisarlo más si cree que es necesario, le ayudará a comprender mejor lo que le sucedió .


5) Buscar soluciones


La finalidad de esta última fase es averiguar si el niño quiere o cree que puede hacer algo al respecto de lo que le está sucediendo y ayudarle a llevarlo a cabo.

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En esta fase, algunas intervenciones que pueden ayudar son:


- Preguntarle qué quiere hacer para sentirse mejor, escuchar atentamente lo que nos dice y ayudarle a que lo pueda poner en práctica.


Ejemplo:

  • Adulto/a: “¿qué quieres hacer para sentirte mejor?”
  • Niño/a: “Quiero que María me devuelva la muñeca”
  • Adulto/a: “¿Y cómo lo vas a hacer?
  • Niño/a: le voy a decir que me la devuelva.
  • Adulto/a: de acuerdo, parece una buena solución. Si no te sale, ven y buscamos otra.

- Si no logra identificar algo que desee o pueda hacer, o si lo que se le está ocurriendo no es posible o no mejoraría la situación, entonces sí podemos hacerle algunas sugerencias, de modo que valore otras posibilidades.


Ejemplo:

  • Adulto/a: “¿qué quieres hacer para sentirte mejor?”
  • Niño/a: “Quiero que María me devuelva la muñeca”
  • Adulto/a: “Y como lo vas a hacer?
  • Niño/a: se la voy quitar
  • Adulto/a: entonces ella también se va a sentir triste y enojada como tú, ¿qué otra cosa podrías hacer?
  • Niño/a: no sé.
  • Adulto/a: ¿qué te parece si vamos a hablar con María, le dices cómo te sientes, y le preguntas si te puede ayudar?
  • Niño/a: ya, pero yo quiero mi muñeca
  • Adulto/a: de acuerdo, vamos a hablar con María y a ver qué nos dice ella.

En resumen, de acuerdo a este modelo, los niños y las niñas necesitan que los adultos que les acompañamos les permitamos descubrir lo que sienten, sin interrumpirles ni llenarles a preguntas desde un inicio. Necesitamos darles el tiempo para identificar sus emociones, aceptándolas y validándolas, ayudándoles a ahondar en su relato y a encontrar el sentido del mismo. De esta forma, los niños/as logran aprender a calmarse y están mejor preparados/as para buscar soluciones cuando la situación lo requiera.

Se puede acceder a una explicación más extensa del modelo en este enlace.


HORA DE LA PRÁCTICA


Después de la explicación del modelo, llegó la hora de poner en práctica la teoría y comenzamos a trabajar en grupos sobre diferentes situaciones a través de las cuales los papás y mamás tuvieron que teatralizar una forma de ayudar a los niños/as a regular sus emociones de acuerdo al modelo sugerido.

Después de un tiempo de trabajo conjunto, cada grupo presentó la teatralización del caso que le tocó y su propuesta de intervención. Contamos con el trabajo de 4 grupos que realizaron propuestas de modelos muy interesantes.


Grupo 1. Trabajó sobre el caso de una niña que se sentía muy triste y frustrada porque su hermana mayor no le dejaba jugar con ella.

Grupo 2. Trabajó sobre la situación de un niño que regresa del parque completamente desbordado de alegría por lo bien que se lo había pasado y al no poder contener su alegría despertaba a su hermano pequeño.

Grupo 3. Trabajó el caso de una niña que se sentía muy molesta porque una amiga no le quería dejar la muñeca con la que está jugando.

Grupo 4. Se concentró en resolver una situación en la que un niño se sentía muy asustado porque creía que había monstruos en su cuarto y quería dormir con sus padres.

El equipo del María Rovira ejerció como jurado y ofrecieron un feedback detallado sobre la forma en la que los diferentes grupos habían logrado desarrollar el modelo.

Para terminar el trabajo con el modelo, compartimos en asamblea las impresiones de los papás y mamás sobre las dificultades que experimentaron llevando a la práctica el modelo.

Como cada sesión finalizamos haciendo el círculo, como señal de comunidad y oportunidad para compartir qué nos llevamos de esta sesión o cómo nos vamos.

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EVALUACIÓN DE LA SESIÓN


Los participantes en la sesión tuvieron la oportunidad de expresar al finalizar la misma sus impresiones sobre el tema abordado, la metodología desarrollada, las dificultades encontradas, y las sugerencias para próximas sesiones. Los resultados de la evaluación fueron los siguientes:

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La mayoría de los participantes expresaron su satisfacción con el tema abordado y la claridad del modelo, a pesar de su dificultad. De hecho, encontraron especialmente difíciles el paso 1 y 2, de acogida, expresión e identificación de emociones, y el 4, de resumir lo que el hijo o hija les cuentan sobre lo que les ha pasado. De igual forma, destacaron la metodología dinámica, práctica y participativa de la sesión, resaltando el trabajo en grupo como una oportunidad muy valiosa para compartir e intercambiar experiencias e impresiones. Se mostraron de acuerdo para hacer futuras sesiones que permitan trabajar con más profundidad el modelo y propusieron hacerlo desde situaciones reales de su convivencia con los hijos/as, centrándonos más en sus propias experiencias.