168 PROMOCIÓN 2ºBAC

DISCURSO ALUMNADO. IES SANCHEZ CANTON PONTEVEDRA 2012-13


IES SÁNCHEZ CANTÓN
CENTRO DE ENSINO PÚBLICO
PONTEVEDRA



  • Cuando llegamos a este instituto apenas imaginábamos el día de nuestra graduación. Hoy llega, por fin, como el más esperado desde hace meses. Y es que, desde que empezó este curso, hemos deseado un minuto tras otro la llegada de este momento. Ahora, sin embargo, eso que hemos estado esperando durante semanas parece que no queremos que termine. Quizás, porque el vínculo que nos ha ido uniendo a este instituto es más fuerte del que podríamos haber llegado a concebir aquel primer día.

  • Son innumerables las situaciones y personas que, desde entonces, se han ido sucediendo; entre clase y clase, en los recreos, en la biblioteca,... Y aunque la mejor manera de recordar todo ello es guardándolo en nuestra memoria, resulta obligatorio echar la vista atrás para rememorar aquello que hemos vivido hasta el día de hoy. Todos esos momentos que ahora se nos presentan de manera tan emotiva, lo son realmente.

  • Muchos de nosotros llevamos aquí seis años. Dijimos adiós al colegio siendo los mayores y saludamos al instituto con nerviosismo y dulces caras de asombro. Así de primeras, el paraninfo impresiona y aquello de que las aulas fuesen escalonadas sólo principiaba la multitud de tropiezos que allí íbamos a presenciar. Despacito y con mala letra, tratamos de adaptarnos al mundo del que habíamos escuchado ya mil historias relatadas por nuestros mayores. Los profesores se encargaron de enderezarnos rápidamente. Así, enfrentarse a los casi insuperables exámenes de la profesora Mila o los dibujos de la profesora Chon, con la posibilidad de que te mandase a rodar exteriores, eran nuestro mayor reto como estudiantes de primer curso de la ESO. Éramos habladores, alborotadores e inquietos, pero al menos hacíamos los deberes. Y aunque antiguos alumnos nos enseñaban los motes de los profesores, aquello todavía nos imponía respeto. Numerosas fueron las riñas de ese primer año de instituto, pero éramos todavía unos niños y aunque el esfuerzo realizado no era poco, seguíamos comportándonos como tal. Las actividades y salidas culturales o el viaje a la nieve, aunque parecían insuperables, predecían la grandeza de excursiones posteriores.

  • Superado el primer curso, llegamos a 2º de la ESO. Las aulas del tercer piso nos acogieron durante un año más y contamos, entonces, con un nuevo privilegio: las ventanas se orientaban hacia la Alameda. Más que un privilegio supuso el despiste de unos cuantos a lo largo de un curso en el que, con pocas más dificultades que el anterior, experimentamos importantes cambios. El zarandeo de las palmeras supuso un gran recurso de distracción pero nunca tan bueno como el de ver correr a nuestros compañeros del Valle-Inclán dando vueltas por los jardines. Las clases de gimnasia con Fis, Eladio o Xan nos hicieron sudar la gota gorda, en pista afaltada, eso sí, y provocaron alguna intoxicación por desodorante en los vestuarios y motivaron el enfado de muchos profesores ante la retraso con el que llegamos a sus clases. Este mismo año comenzamos a cultivar más, si cabe, nuestras facultades artísticas durante las clases de música con la profesora Sole. Formación que completamos después con el profesor Olbés.Este mismo año, posiblemente comenzamos ya a pelearnos con las matemáticas. Crecimos rápido y superamos así nuestro primer ciclo en el instituto.

  • Llegado 3ºESO, pasamos el ecuador de lo que constituiría nuestra educación secundaria. Si bien la pubertad supuso grandes cambios en este curso, no es recomendable ver ninguna foto de aquel tiempo. Algunas materias comenzaron a desglosarse y los horarios de estudio a agrandarse. El trabajo que se nos marcaba implicaba un esfuerzo mayor y, siguiendo la teoría de los cursos pares, 3º supuso mayor empeño que 2º o 4º para muchos. Eso sí, siempre progresando. El profesor Eladio y el Departamento de Lengua se encargaron de mantenernos bien entretenidos en la redacción de pequeños relatos y novelas; el profesor Caballero nos deleitó con numerosas “phrase of the day” y supimos sufrir por una buena nota en Tecnología con los exámenes del profesor Lombao. Y sufrir hicimos también a nuestros padres con la terrible edad de los quince años.

  • Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos cursando 4º de la ESO; último curso de la enseñanza obligatoria y antecedente de Bachillerato para muchos. Supuso un paso hacia delante para orientarnos hacia la rama de conocimiento que más nos inquietaba. Trabajamos duro pero disfrutamos todavía más. El viaje a Italia es uno de los grandes recuerdos de este curso. Aprendimos de historia, de arte e incluso nos aventuramos con el italiano, ejemplo de ello: cual es el suo costo? Volvimos repletos de recuerdos para nuestras familias y de nosotros se acordarán infinitamente los profesores que nos acompañaron, a quien agradecemos y compadecemos. Además de improvisar con el italiano, mejoramos notablemente nuestro nivel de francés gracias a la sección bilingüe. Soportamos el estrés y la desesperación de Mar y el pausado ritmo de las clases de historia con Elena, profesoras que trabajaron por ello con mucho mimo. Cubrimos hojas con irrisorias frases de profesores como Casalderrey, quien nos envió directos al infierno de la química o nos tachó de terroristas del clima, con razón. Seguimos peleándonos con las matemáticas que Alicia de tan buen humor nos enseñó siempre. Y un largo etcétera de recuerdos que cerraron nuestra etapa no adulta en el instituto.

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  • La que se supone nuestra etapa madura aquí fue un no parar de acontecimientos. Estos dos últimos años de Bachillerato han sido una frenética lección de vida, esfuerzo y superación. En 1º de Bachillerato recibimos nuevos compañeros llegados de otros colegios. Esto, además de la separación por modalidades en función de nuestros intereses, supuso una recarga de energía para afrontar el curso. Comenzamos entonces a tener conciencia de grupo y, a pesar de la disputa Ciencias-Humanidades-Sociales, nos apoyamos y valoramos conjuntamente. Bachillerato conlleva una serie de responsabilidades; menos horas de sueño, menos horas socializando, muchas horas de estudio y considerable preocupación para nuestros padres.

  • Fue entonces cuando escuchamos reiteradas veces la palabra Selectividad. Así fuimos recibidos en 1º de Bachillerato; que si hay que trabajar muy duro, que si es muy complicado, pero que si aprueba un 95% del alumnado... A fin de cuentas, nos volvimos más conscientes de nuestras obligaciones y gozamos también de más libertades. Salir en el recreo es una de ellas, al igual que escaquearse de las horas de clase en que faltó algún profesor. Claro que, en esos momentos, la limitación de tiempo para dar el temario hundía un poco las ganas de irse para casa. Ya por aquellos días pronunciamos la palabra estrés alegremente. Deberes, exámenes, lecturas obligatorias (a veces absurdas, por ciertooo), más exámenes,... Notamos el cambio, pero fue un buen curso. Aprendimos a sublevarnos contra los profesores y también a aliarnos con ellos. Si nos repitieron lo mucho que nos debíamos esforzar durante ese curso, en 2º se multiplicó exponencialmente.

  • A este último curso podemos atribuírle muchísimas experiencias. Lo primero que se nos dijo cuando comenzamos fue lo corto que sería y, sin duda, lo hemos comprobado. Nos adaptamos como mejor pudimos, suspendimos asignaturas por primera vez algunos y por enésima otros. Nos quejamos de injusticias y favoritismos y nos enfadamos con el mundo en alguna ocasión. La tensión y la competitividad fueron factores determinantes que en ocasiones dieron lugar a situaciones desagradables. A pesar de ello, supimos contagiarnos de compañero a compañero ese ánimo para seguir; contamos con la ayuda de nuestros profesores y el eterno apoyo de nuestros padres, a quienes nunca podremos agradecer suficientemente lo que nos han apoyado y soportado.

  • Ante tal dura vida de estudiantes, procuramos administrar nuestro tiempo libre, que fue muy poco. La excursión a Madrid es uno de esas grandes experiencias. Patear las calles, cantar villancicos en la Plaza Mayor, perderse en el Prado... ¡EL GRECOOOOO!!... forma parte de este preciado paréntesis del que gozamos. Nos reímos como nunca en ciertas clases. Profes y alumnos, salvando las distancias, hemos formado una gran familia con todo lo que esto conlleva: risas y riñas. Nos hemos acostumbrado a subir las persianas y apagar las luces amenazados por la profesora Macuca, al desorden de Margariña, “o que teñen que ter vostedes claro” y el “Vounos vender ó enemigo” del profesor Vidal.

  • Asistimos y protagonizamos además, lo que ha sido una enorme expansión cultural para el instituto como centro de enseñanza. La biblioteca es cada vez más amplia y el aula virtual y demás herramientas cubren cada vez más áreas de conocimiento. Dejando a un margen los niveles de autodestrucción a los que han llegado los ordenadores por aula. Esto ha sido posible gracias a la colaboración, entre otros, de Charo, Anxo, Esperanza o Marián, a quien aprovechamos para enviar junto a la profesora Pita todo nuestro ánimo. El Grupo de Normalización lingüística ofertó diversas actividades y motivó el plurilingüismo en las aulas. Y otras exposiciones, debates o charlas de personajes que nos transmitieron toda su esperanza en los tiempos que corren, completan el crecimiento de este nuestro Sánchez Cantón, al que, lo creamos o no, echaremos de menos.
  • Después de tanto peloteo, me veo obligado a intervenir. Mis compañeras han hecho un gran trabajo, sí, pero ahora me toca a mí y espero hablar en nombre de todos...

  • No esperéis que utilice términos grandilocuentes *Ojocuidao al vocablo que acabo de emplear* ni que me pase 15 minutos elogiando a antiguos profesores. Esta parte del discurso es más de andar por casa, para disfrutarla y para recordarla cuando pasen los años y os veáis en vuestras fotos de la graduación.

  • Para empezar, damas y caballeros,tengo que decir que la generación del 95 es la última generación buena. Sí, esto es así. Remontándome a acontecimientos culturales, en 1995 se aprueba por unanimidad en el Senado español la abolición de la pena de muerte en tiempo de guerra y se le pone fin a la Guerra de los Balcanes. No está mal, ¿eh?

  • Por otro lado, nos hemos hecho mayores, hemos crecido y las cosas han cambiado. Recuerdo cuando era un crío de 1º de la ESO y veía a los de 3º en el fondo del pasillo y pensaba “TÍO, QUÉ MAYORES SON, OJALÁ FUERA COMO ELLOS”. No, no, de verdad. Yo estaba REALMENTE convencido de que eran gente madura, CASI ADULTA. Bueno, y por aquel entonces los de 2º de Bachillerato eran ya como de otra dimensión, los mayores del instituto, nada que ver con el resto de alumnos. Y ahora, miradnos, somos nosotros los mayores... ¿Nos verán igual los recién llegados al instituto? Pues eso espero, porque en mi casa se ha invertido mucho en Petit Suisse. *Ojo, 1.82... que se dice pronto*


  • También hemos cambiado en cuanto al tiempo de estudio.. Desde que empezó este curso, mi día a día se ha reducido a tres grandes puntos: VIDA SOCIAL, ESTUDIAR, Y DORMIR. Pues en 2º de Bachillerato debes elegir dos. No hay tiempo físico para los tres. Y bueno, nuestras ojeras nos delatan. *Gracias Juanatey* Todos elegimos vida social y estudiar. Dormir es de cobardes.


  • Y no sólo nosotros, los alumnos, hemos cambiado. También los profesores. Las clases online están cada vez más generalizadas, y es por ellos que cada vez que abro mi correo electrónico tengo 845729 nuevos e-mails. *Gracias, Casimiro, por pasar tantas horas de tu tiempo enviándonos e-mails.* Y si de algo me ha servido ayudar a completar este discurso, es que ahora sé quién es Francisco Pérez. Sí, señores, ese “extraño” que tantos e-mails os ha mandado durante todo este tiempo, ese que os ha hecho preguntaros “¿De dónde ha sacado este tío mi correo electrónico?”, no es ni más ni menos que el vicedirector del instituto. Caso resuelto.


  • Llegados a este punto, ninguno de nosotros sabemos dónde vamos a estar dentro de 15 años, y no sabremos si hemos elegido la carrera adecuada hasta que la hayamos terminado, una vez que todo haya pasado, cuando ya llevemos unos cuantos años a la espalda. Así que olvidad todo lo que he dicho, olvidad este discurso pero sobre todo, olvidad todo lo que ocurra esta noche. Buenas noches y EL QUE LA SIGUE, LA CONSIGUE.
  • En estos dos años hemos madurado, en mayor o menor medida, hemos reído y llorado. Nos hemos agobiado, hemos reinventado técnicas de estudio y hemos explorado los límites del sueño. Hemos disfrutado, nos hemos enamorado y nos hemos disgustado. Hemos conocido a personas que no olvidaremos jamás y hemos perdido a otras de quien creímos que nunca nos separaríamos. Pero, sobre todo, hemos aprendido muchísimo. Somos afortunados. Hemos absorbido cantidades industriales de saber llegadas de excelentes profesores y de no tan buenos. Incluso de las asignaturas que creíamos inútiles hemos sacado algo de provecho. Y es que, hemos detestado Filosofía o Historia sin tener en cuenta que, algún día, tendremos que procurar no repetir los errores del pasado y tomarnos la vida con mucha filosofía.

  • Si hay algo indudable, es que se nos quiere avecinar un futuro difícil. Estamos hartos de escuchar que la vida es dura, que no nos van a regalar nada y que todo está complicado. Puede que sea así, pero todos nosotros pertenecemos a la generación número X que se gradúa en el IES Sánchez Cantón y formamos parte de una gran generación que conseguirá llegar lejos. Estamos seguros de ello; somos jóvenes y nunca lo seremos tanto como hoy. Aspiramos a grandes cosas, a grandes cambios. Si, además de haber asimilado los saberes de cada materia, hemos enriquecido nuestra formación como personas, entonces, profesores, familias y alumnos podemos estar orgullosos.

  • Estamos agotados, sí, pero no pasa nada LA FIESTA ESTÁ GANADA.