NUEVO SIGLO, NUEVA ESPAÑA

La economía española en el cambio de siglo.

¡España se suma a la grave crisis Europea!

La llegada a nuestro continente de productos procedentes de grandes países como EE.UU., Canadá y Argentina, que gozan de una agricultura más competitiva y que permite ofrecer productos como el cereal a precios económicos, ha dado lugar a una grave crisis, no solo en la agricultura sino también en otros aspectos interrelacionados, tales como la viticultura, que ha dejado atrás aquella época de esplendor, con la conocida plaga de la filoxera francesa que condujo a la casi total desaparición de las cepas.

Y ello debido a la gran influencia del cereal en nuestro país, que ronda el 50% de la producción agraria. La caída de los ingresos de este sector ha supuesto un descenso del salario de los campesinos.

Para salir de esta situación, los grandes propietarios han adoptado reformas como la imposición de aranceles proteccionistas, que permitirán mantener el dominio del competente mercado agrícola nacional actual.

LAS NUEVAS ENERGÍAS E INDUSTRIAS

A pesar de la inicial restricción de la electricidad al uso exclusivo en viviendas, fábricas y lugares públicos, en los últimos años, entre 1914 y 1930, su uso se ha extendido a la mecanización de la industria.

Del mismo modo, la difusión del petróleo como combustible y la invención del motor de explosión han abierto paso a la industria del automóvil, habiendo tomado el control del sector la conocida marca Hispano-Suiza, creada en 1904.


La industria metalúrgica, ha sufrido, de igual manera, una gran expansión debido a las crecientes necesidades actuales de maquinaria en el mundo agrícola, textil, etc. Las primeras ciudades en adoptar este tipo de industria han sido Sevilla y Barcelona, aunque es en el País Vasco y en Galicia donde se han asentado las principales construcciones relacionadas con la mecánica y la industria naval.

Además, gracias a la fabricación de abonos, pinturas, medicamentos, explosivos y otros productos químicos, el importante sector de la industria química ha alcanzado una notable expansión.

Big image

LA CRECIENTE EXPANSIÓN INDUSTRIAL

La expansión de la industria ha llegado hace poco al territorio español. Y se ha visto favorecida por el fuerte crecimiento demográfico, ya que, entre los años 1900 y 1930, la población española ha pasado de 18 a 23 millones de habitantes, lo que ha provocado una mayor demanda de bienes de consumo.

Sin embargo, continúan existiendo en España profundos desequilibrios en la distribución regional de la industria y la riqueza. Por un lado, en Cataluña y el País Vasco se ha consolidado un sector industrial, así como en Asturias y en las tierras valencianas, y Madrid se ha convertido en la tercera región industrializada de España, con la implantación de empresas españolas y extranjeras.


Por el contrario, otras regiones como Canarias, Galicia, la actual Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, continúan manteniendo un sector agrario de estructura tradicional y un reducido peso de la industria en su economía. Estas zonas son las más afectadas por la más general crisis europea.

Esta situación está en proceso de superación gracias a las inversiones en nuevas roturaciones y regadíos, a la diversificación y especialización de los cultivos, así como al aumento de la ganadería para el consumo de las ciudades.


Sin embargo, amplias zonas de latifundios continúan ancladas en una agricultura tradicional y la conveniencia de una reforma agraria que distribuya más equitativamente la tierra y estimule el desarrollo agrario se ha convertido en la que fue la gran reivindicación campesina de finales del siglo XIX.

Estas buenas perspectivas, sin embargo, es posible que se vuelvan a ver truncadas en el futuro, ya que según ciertos economistas las crisis son cíclicas.