Mecanismos Internos

En la práctica del fagot

INTRODUCCIÓN

Es evidente que instrumentos de cuerda y de viento se diferencian en muchas cosas, pero si lo son en algo en especial es en la técnica base. Cualquiera de nosotros podría explicar o describir a simple vista cómo un violín produce un sonido más agudo o más grave, más forte o más piano, con una articulación u otra... Y tanto el observador como el ejecutante tendrían certeza absoluta o casi absoluta de lo que está ocurriendo.


Sin embargo, si probamos a hacer lo mismo con un instrumento de viento (un oboe, por ejemplo), no sólo el que observa no sabe explicar cómo el oboísta ha cambiado de registro o qué es lo que ha hecho para tocar más fuerte, sino que puede que ni el propio oboísta sepa a ciencia cierta cómo lo hace. Puede tratar de dar alguna explicación, pero será especulativa y susceptible de ser rebatida. ¿Por qué? Evidentemente, PORQUE NO VEMOS lo que ocurre dentro del oboísta.


La pregunta es: ¿hay alguna manera de ver lo invisible? Por supuesto, gracias a las nuevas tecnologías. ¿Cómo cambiamos de registro? ¿Cómo tocamos más fuerte o más piano? ¿Cómo articulamos una nota? ¿Influye la cavidad oral en el timbre del sonido? Veámoslo.

CAMBIOS DE REGISTRO

Junto con el soporte de aire y con ayuda de la embocadura, gracias a esta videofluoroscopia descubrimos que la parte posterior de la lengua asciende para crear un conducto más estrecho y acelerar el aire, con el fin de conseguir la velocidad necesaria para tocar en el registro agudo; o bien desciende para crear un conducto más ancho, ,que reste velocidad al aire y que permita tocar un registro más grave.

CAMBIOS DE DINÁMICA

Básicamente, a más cantidad de aire, matiz más forte; a menos cantidad de aire, matiz más piano. Pero... Si por un conducto echamos menor cantidad de aire, ¿no pierde velocidad? Y si echamos más cantidad por ese mismo espacio, ¿no aumenta la velocidad? Exacto. ¿Cómo mantenemos la velocidad de aire constante sea cual sea el matiz? Creando un espacio más ancho y liberando la embocadura en el primer caso, y creando un espacio más estrecho en el segundo. Veámoslo en esta resonancia magnética:

ARTICULACIÓN

Cuando "picamos" una nota no estamos dando un "golpe de lengua". En realidad, lo que estamos haciendo es taponar con la lengua la caña o boquilla, mientras en la cavidad oral comprimimos el aire. Al retirar la lengua se produce una descompresión del aire (por la diferencia de presiones) y se pone en vibración el elemento productor de sonido. A mayor compresión, más acentuado será el "ataque", y viceversa. Observamos una vez más una resonancia magnética:

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POSICIÓN DE RESONANCIA

Si creamos en nuestra cavidad oral un espacio que, por el fenómeno de la resonancia, vibra por simpatía con la nota que estamos produciendo, el sonido se amplifica sin hacer mucho esfuerzo. Pero no sólo se amplifica en decibelios, sino que también crece la torre de armónicos del sonido, con lo que este gana proyección y llega más lejos. Al ocurrir esto, el sonido se enriquece y gana calidad. Observemos esta comparación de espectros armónicos de una nota tocada con mucho esfuerzo sin posición de resonancia, frente a una nota relajada en posición de resonancia.

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CONCLUSIÓN

Saber este tipo de cosas nos ayuda a desbancar ciertas especulaciones sobre fenómenos no observables, ¡puesto que ya podemos observarlos! Sin embargo, dado que en el aula no podemos disponer de videofluoroscopias ni resonancias magnéticas, tendremos que conformarnos con aprender y comprender estos fenómenos gracias a la información que nos proporcionan ciertos artículos para, eso sí, ofrecer explicaciones fundamentadas. Se acabaron las especulaciones e incertidumbres que tantos quebraderos causan en el aula a profesores y alumnos, ¡se acabaron las explicaciones abstractas a más no poder!


Con esto no hay ninguna pretensión de desbancar la imaginación del aula, sino de combinarla con fundamentos científicos con el fin de ofrecer una explicación más completa y acertada.