COSMETO-VIGILANCIA

Leydy Jovanna Garcia Gil

Por qué no deberíamos usar vaselina



El frío del invierno llega sin avisar y pasa factura a muchas partes del cuerpo, entre las cuales están los labios. Se nos agrietan, duelen, es antiestético y bastante desagradable, por lo que optamos por echarnos continuamente vaselina o bálsamo específico. Evidentemente, es muy necesario pero hay que tener cuidado. Puede que muchas veces te hayas preguntado por qué no te cura del todo, o simplemente, por qué solamente te duran bien los labios un par de horas, y te sigas echando y echando más y más. No es que seas adicto a la vaselina, como mucha gente cree, sino que el petróleo que contiene entre sus ingredientes impide que se te reparen las heridas y no actúa más que como un auxiliar.

No solo el bálsamo labial está afectado por los derivados del petróleo. Deberías mirar con más detenimiento las etiquetas de estos cosméticos que consumes a diario para evitar riesgos peligrosos y, sobre todo, para que hagan su efecto y no dañen tu piel.


Vaselina

Como ya hemos señalado, la vaselina común que se vende en muchos supermercados contiene muchos derivados del petróleo comunes como la parafina o el aceite mineral que provocan que no hidraten nada, a pesar de que lo parezca, además de un envejecimiento de la piel mucho más prematuro. Estos ingredientes a largo plazo hacen que nuestros labios se resientan y sigan estando agrietados y con heridas, ya que no repara e impide que la piel se regenere. Lo mejor es comprar bálsamos que indiquen que contienen aceites vegetales y naturales, aunque sean un poco más caros.


http://www.que.es/ultimas-noticias/curiosas/201512030802-deberiamos-usar-vaselina-otros-cosmeticos.html

COSMETICOS QUE NOS INTOXICAN

Recientemente, la conocida revista TIME publicó un completo informe sobre los ingredientes tóxicos que contienen muchos cosméticos. Se analizaron en Canadá 12500 productos y se elaboró una lista con los 12 ingredientes más peligrosos (recomendando su eliminación) de entre más de 10.500 conocidos. El 80% de los cosméticos contenía alguno de los 12 ingredientes peligrosos; más del 50% poseían más de uno. Un 10% de los productos carecía de lista de ingredientes en sus etiquetas.

COSMÉTICOS
Hasta muy recientemente la normativa básica española sobre productos cosméticos era un Decreto de 1997, y otros dos modificadores del año 2004 y 2005, respectivamente. Según ellos, un cosmético es "toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y mucosas bucales con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos y mantenerlos en buen estado".

La lista de productos cosméticos es amplísima: aceites para la piel, aguas de colonia y perfumes, champús, cremas, depilatorios, desodorantes y antitranspirantes, emulsiones, geles, jabones, lociones, maquillajes, máscaras de belleza, o múltiples productos capilares, para el afeitado, para desmaquillar, para los labios, para el cuidado bucal y dental, para las uñas, para los bebés, para el cuidado íntimo externo, para la protección solar o para el bronceado sin sol, etc.

Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido cada mes se introducen en la industria cosmética varios centenares de sustancias químicas nuevas de las que, previamente, sólo se ha constatado los efectos que provocan en humanos ¡en menos del 10% de los casos! Por ello, en los últimos años se han elevado diversas voces de alerta sobre esta cuestión. El año 2009 algunos grupos ambientalistas de EEUU denunciaron que 90 productos cosméticos diferentes de uso cotidiano contenían ftalatos, que podían afectar negativamente a la salud, sobre todo la de bebés. Ese mismo año, la Academia Sahgrenska de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, indicaba que el 5% de la población muestra reacciones alérgicas frente al lilanol, presente en casi todos los champuses, jabones, acondicionadores y líquidos de limpieza para el hogar que están perfumados. El pasado año Siobhan O´Connor y Alexandra Spunt escribieron un libro sobre los aditivos cosméticos tras experimentar un tratamiento capilar en una peluquería de Hollywood, que además de importar $400 tenía un alto contenido en formaldehído. Y son bastantes las voces que alertan de las concentraciones elevadas de plomo de muchos cosméticos chinos fabricados sin certificaciones de Salud.

A principios de la década de 1980 la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense estableció unas reglas sobre ingredientes y etiquetas de los cosméticos, normas que establecen que los nombres de las sustancias aparecerán completa y exhaustivamente en su forma latina y enumerados según su cantidad decreciente. Esa norma, la INCI, constituye la Nomenclatura internacional de ingredientes en la cosmética. Otros países también se concienciaron y para ajustarse al Reglamento europeo en España se realizó una modificación legal en el año 2010, en la que se estableció la sustitución de los términos "preparado" y "preparados" por "mezcla" y "mezclas" y se actualizaba la clasificación de sustancias que no pueden utilizarse en cosméticos. Las sustancias prohibidas seguían siendo las mismas, las clasificadas como carcinógenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción, y también permaneció igual su definición. Hay que recordar que en las etiquetas los nombres suelen estar latinizados: petroleum, paraffinum, etc.

PELIGROS
Muchos cosmético-escépticos arguyen que, aunque dosis pequeñas de ciertos aditivos, parezcan que no son peligrosas, no está suficientemente estudiado su efecto por consumo continuado a largo plazo. A esto atribuyen muchas alergias, desórdenes pigmentarios, irritaciones en la piel, trastornos hormonales e, incluso, cánceres o daños genéticos en la descendencia.

“La docena sucia”, de productos antes indicados son los siguientes (señalando sus posibles efectos adversos, al menos en altas concentraciones).


  1. BHA y BHT. Butil-hidroxi-anisol, E-320, (BHA) es un antioxidante sintético que también se utiliza como aditivo alimentario. Es soluble en grasas y no en agua. Modula el efecto de ciertos carcinógenos en animales de experimentación. En concentraciones altas favorece la proliferación anormal de células en el esófago de monos. Su utilización está autorizada en la mayoría de los países (CE y USA entre ellos), pero no en otros, por ejemplo Japón. El BHT, E-321 o Butil-hidroxi-tolueno es otro antioxidante sintético también usado como aditivo alimentario. Se utiliza casi siempre mezclado con el BHA (E-320), y sus propiedades y acciones son parecidas.
  2. Coal tar dyes, colorantes de alquitrán, efectos cancerígenos
  3. DEA, diethanolamine (dietanolamina). Usada como tal o en forma de diversos derivados, como emulsionante o espumante. Cancerígena
  4. DEP, diethyl phtalate (ftalato de dietilo) u otros ftalatos, muy usados. Problemas endocrinos y reproductivos
  5. DMD hidantoína y otros liberadores de formaldehído. Como preservativos, antimicóticos y antisépticos. Cancerígenos.
  6. Parabens, una amplia familia de derivados usados como humidificadores y preservativos. Posibles disrupciones endocrinas
  7. Parfums, es decir, fragancias usadas en cosméticos. Asmas, alergias, neurotoxicidad y cáncer.
  8. Compuestos PEG (polietilenglicol) usados en bases de cremas. Su contaminante 1,4-dioxano es cancerígeno.
  9. Petrolatum, petrolato, vaselina sintética obtenida a partir del petróleo. Contaminantes cancerígenos
  10. Siloxanes. Los siloxanos son una amplia variedad de productos usados como humectantes y suavizantes. Disruptores endocrinos.
  11. Sodium laureth sulphate. En cosméticos espumosos. Su contaminante 1,4 dioxano es cancerígeno
  12. Triclosan, como antibacteriano en antisudorantes, pastas dentales, etc. Disruptor endocrino


En todo caso, por los peligros de alergias y asmas que suponen para algunas personas, los aditivos de los cosméticos pueden ser un peligro.

EXAGERACIONES
Otros científicos alegan que los ambientalistas cometen exageraciones en sus alegatos ya que ocultan que los pretendidos efectos peligrosos o negativos solo ocurren a muy altas concentraciones y en determinados animales de experimentación. Como ejemplos, el investigador Graf, respecto al uso de un ftalato, el DBP o dibutilftalato, indica que la agencia estadounidense FDA ha encontrado a esta sustancia “segura y efectiva en el esmalte de uñas flexible y otros usos”. Sin embargo, el DBP ha sido prohibido en algunos países por lo que la mayoría de los fabricantes de esmaltes de uñas ya no lo utilizan. Respecto al propilenglicol, usado ampliamente como un humectante (atrae el agua a la piel), según el investigador Hammer en el peor de los casos, “puede causar irritación de la piel a algunas personas” y para la FDA los niveles utilizados en los productos para el cuidado de la piel están dentro del rango seguro. También según Hammer, el formaldehído o los productos liberadores del mismo, pueden ser carcinógenos, pero ello solo en el caso de aspirar abundantemente sus vapores. En productos de belleza, como endurecedores de uñas, la forma líquida que se utiliza es segura para la gran mayoría de las consumidoras. Opiniones parecidas, sirven para hidroquinona, vaselinas, aceites minerales, etcétera, calificando el caso del sodium lauryl sulphate (lauril sulfato sódico), diferente al anteriormente mencionado sodium laureth sulphate, como un ejemplo de “paranoia Internet”, pues es muy eficaz como surfactante, y a pesar de los rumores “no está vinculado al cáncer en absoluto”.

¿Y si, tras todo lo expuesto Ud. se decidiese por los “cosméticos naturales”?. Pues para que un cosmético pueda considerarse natural ha de estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen no animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. No existe una verdadera cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante -aunque sea suave- para garantizar su durabilidad así como un emulgente que permite mezclar los componentes. Su precio suele ser elevado.


http://cienciaysalud.laverdad.es/4_4_96.html