Las Habilidades Gerenciales

Para una Gestión Pública eficiente

¿Qué son?

"Las habilidades directivas o gerenciales son el punto diferenciador entre los agentes que simplemente "ordenan", y aquellos que ejecutan los procesos administrativos y quienes, gracias a sus actitudes, acciones y motivaciones positivas hacia el trabajo y hacia sus subalternos, contribuyen al bienestar de su comunidad laboral y al clima organizacional de sus empresas" (Ruíz, pp. 108-109).

Tipos de habilidades gerenciales

Estas habilidades, que además de referirse a las capacidades y conocimientos de una persona, son esenciales para realizar actividades de liderazgo o gerencia, sea en una empresa privada o en una entidad pública, respondiendo a las demandas de la Nueva Gestión Pública.


Según el teórico Katz, "todo gerente para er eficiente en su cargo, debe desarrollar tres tipos de habilidades gerenciales" (1974), a saber:


1. Las técnicas

"Se refieren a las capacidades de poner en práctica procedimientos en un campo especifico; es decir, poseer, comprender y aplicar los conocimientos técnicos propios de su área y la de la industria para la que trabaja en pro de su cargo" (Ruíz, p.109)


2. Las sociales o humanas

"Son entendidas como las capacidades que deben tener los gerentes para trabajar, guiar, persuadir y/o motivar a otras personas -sin distingo de rango, género, edad o condición- en favor de la consecución de los objetivos empresariales" (Ruíz, p.109).


3. Las conceptuales

"Las habilidades de este tipo están relacionadas con el enfoque estratégico, pues posibilitan la percepción del entorno y el diseño de nuevos modelos administrativos y organizacionales, así como de estrategias para el mejoramiento integral" (Ruíz, p.109).

El Liderazgo ético como habilidad social

Las habilidades sociales permiten una interacción eficiente, entre garantes y subordinados, lo que traduce en mejoramiento de las relaciones interpersonales, el clima laboral, e incluso la productividad (Ruíz, p.109).


Por su parte, el liderazgo ético, basado en habilidades sociales y humanas "trata de instituir un nuevo estilo de gestión pública, basado en valores tales como, la honestidad, la responsabilidad personal, la solidaridad social, el profesionalismo y la disposición de servir a la ciudadanía" (Gómez, p.1).

¿Cuál es la importancia del liderazgo ético en la gestión pública?

Una de las premisas fundamentales del liderazgo ético es la vocación de servicio a la ciudadanía y la solidaridad social, buscando imprimir un nuevo sello en la gestión pública, orientado al cumplimiento de los principios de la función pública, a saber: eficiencia, eficacia, transparencia, celeridad, economía, publicidad y moralidad.


Existen algunas tesis que arguyen que la ineficiencia del Estado para prestar servicios a la ciudadanía tiene que ver con el gran tamaño del aparato estatal, sin embargo, "la cuestión esencial que hay que resolver en el Estado no es su tamaño sino la calidad de su gestión, y ésta depende del nivel de tecnificación de la racionalidad funcional, pero sobre todo de la calidad humana, profesional y ética de sus funcionarios" (Gómez, p.1)


Un líder que basa sus comportamientos en valores y principios, se vuelve incorruptible y siempre está buscando trabajar con los mejores, poniendo freno a la clásica burocracia del modelo tradicional de gestión pública lento e ineficaz, y dando paso a la meritocracia. Esto garantiza que personas competentes con una rigurosidad académica considerable sean quienes presten los servicios.


Por otro lado, un líder de esta calidad (técnico, correcto y empático), hace posible un clima laboral agradable, de confianza y exigencia profesional, lo que a su vez, produce buenos resultados por parte de sus subalternos.

¿Cómo impactar al ciudadano con estas habilidades?

La mejor manera es en la prestación del servicio. "Si gracias al liderazgo ético se incrementa la participación activa y se logra un mayor compromiso del funcionario, seguramente habrá más control y por ende más transparencia en los procesos. Seguramente se podrán simplificar los trámites, los procedimientos serán más rápidos y los servicios tendrán una calidad superior" (Gómez, p.5).


Con esto no sólo la imagen de la institución mejorará, sino que "se reforzará la credibilidad de los gobiernos y se restaurará la confianza de la ciudadanía en el Estado". Esta confianza, se traducirá en mayor legitimidad y participación en el quehacer político y administrativo del Estado, pasando de tener una ciudadanía pasiva a una ciudadanía activa que contribuye a la gobernanza de un ente territorial determinado.

Las habilidades sociales, las más importantes

Se hace referencia a 3 tipos de habilidades esenciales para que una persona sea considerada como un "buen líder", sin embargo, debe haber unas que predominan entre las otras, y son las habilidades sociales o humanas.


No quiere decir que las habilidades técnicas o las conceptuales sean menos importantes, sino que éstas se pueden ir adquiriendo y mejorando con la experiencia profesional, con estudios, asesorías, etc., empero, habilidades sociales que tienen que ver de manera directa con la autonomía, personalidad y carácter de las personas, son difíciles de manejar y mantener. Por ello, un líder que logre estabilizar estas habilidades sociales en su accionar matutino logra éxitos inimaginables en su gestión.


Es loable la gestión de un líder cuando éste se involucra brindando las herramientas necesarias para la prestación de un buen servicio, pero además de ello se involucra en el trabajo de sus subalternos, logrando "adaptar un modelo de direccionamiento acorde a las necesidades y requerimientos del área" (Ruíz, p.109). Además, aquel que logra mantener la cordura y el respeto por sus subalternos en momentos de estrés, de crisis, etc., logra, en momentos difíciles, crear canales comunicativos eficientes para la creación de soluciones al problema, saliendo rápidamente de estos momentos, sin generar traumas significativos en la prestación del servicio.

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Yescica Herrera Ocampo

Mayo de 2016