7. La Edad de Piedra

Ciencias Sociales 1º ESO IES Víctor García de la Concha

1. La Prehistoria

La Prehistoria es un larguísimo período de tiempo que empieza con la aparición de los primeros seres humanos y termina cuando surge la escritura.

De esta época solo conocemos los restos que se han encontrado: esqueletos, herramientas, utensilios, armas y pinturas rupestres. Estos restos los estudian unos especialistas llamados arqueólogos.

En la Prehistoria se distinguen dos etapas según el material con el que se fabricaban las herramientas:


  • Edad de Piedra, que se divide, a su vez, en dos períodos llamados Paleolítico («piedra antigua») y Neolítico («piedra nueva»).
  • Edad de los Metales. En ella se diferencian la Edad del Cobre, la Edad del Bronce v la Edad del Hierro.


Industria lítica con sílex - Tallado Modo I, II y III - Prehistoria

2. Origen y evolución del ser humano

El ser humano es un primate; esto no quiere decir exactamente que las personas descendamos de los monos. Lo que ocurre es que tanto ellos como nosotros hemos evolucionado a partir de antepasados comunes.

Los primates superiores que caminaban erguidos y todos sus descen­dientes hasta llegar a los seres humanos actuales se denominan homínidos. Estos primates experimentaron un proceso de evolución (llamado hominización) hasta adquirir algunos de los rasgos que caracterizan a las personas: un cerebro más desarrollado que les permitía pensar y emplear el lenguaje y la habilidad de elaborar utensilios.

La Odisea de la Especie
EVOLUCIÓN DEL GÉNERO HOMO

3. La vida en el Paleolítico

El Paleolítico Inferior
El Paleolitico superior

3.1. Economía y sociedad

¿Cómo era el medio natural?

A lo largo del Paleolítico se alternaron períodos de clima muy frío (en los que grandes zonas del planeta estaban permanentemente cubiertas de hielo) con épocas de clima más suave.

¿De qué vivían?

Los seres humanos eran depredadores, ya que vivían de la caza y la pesca. De los animales aprovechaban todo: carne, grasa, leche, piel... También recolectaban frutas silvestres, huevos, miel, etc. Es decir, con­sumían productos de la naturaleza pero no los reponían.

¿Dónde vivían?

Eran nómadas, es decir no vivían siempre en el mismo sitio sino que, cuando se agotaban los recursos de un lugar, se desplazaban a otro en busca de comida. Habitaban en cuevas o en cabañas realizadas con hojas y ramas, o con pieles y huesos de animales o piedras; las cabañas formaban campamentos.

¿Cómo era la sociedad?

Los grupos humanos estaban formados por veinte o treinta individuos que vivían juntos. Estas comunidades, cuyos miembros estaban unidos por lazos familiares, reciben el nombre de hordas. En ocasiones, se reunían varias hordas, constituyendo un grupo denominado tribu.

Existía una cierta jerarquía dentro de cada grupo, ya que algunos individuos tenían más importancia que otros: el guerrero más fuerte, el anciano más sabio y el hechicero o curandero, que conocía las propieda­des de las plantas.

Dentro del grupo, las tareas fueron repartiéndose: la mujer se encar­gaba del cuidado de los hijos, la recolección de frutos, la captura de pequeños animales, el mantenimiento del fuego y el curtido de pieles; el hombre cazaba, elaboraba herramientas y defendía a la tribu.

¿En qué creían?

Los individuos del Paleolítico tenían ciertas creencias religiosas, como demuestra el hecho de que enterraran a sus muertos. Divinizaban a las fuerzas de la naturaleza (rayos, lluvia, sol) a las que necesitaban, admi­raban o temían.

Historia De La Humanidad Cap 1 La Prehistoria El Hombre De Neandertal
Historia de la humanidad (2/24) - El hombre de Cromagnon

4. La Revolución Neolítica

En torno al año 7000 a. C. comenzó el Neolítico; este período se extendió aproximadamente hasta el 3500 a. C, fecha en la que aparece la escritura y se considera que empieza la Historia.

Los cambios económicos y sociales que se produjeron en estos años fueron tan importantes que se ha denominado a esta etapa Revolución Neolítica.

El Amanecer del Hombre

4.1. Economía y sociedad

¿Cómo era el medio natural?

Entre el final del Paleolítico y el principio del Neolítico se produjo un cambio climático que hizo aumentar la temperatura de la Tierra y derri­tió parte de los hielos de Europa, Asia y América del Norte. La flora y la fauna se transformaron: las enormes extensiones de tundra se convirtie­ron en bosques y los grandes animales herbívoros se retiraron hacia el norte; esto hizo escasear el alimento de las personas. Sin embargo, aumentó el número de especies vegetales, como la cebada y el trigo silvestre en Próximo Oriente y Europa, el mijo y el arroz en Asia, y el maíz, el girasol y la patata en América.

¿De qué vivían?

La escasez de animales para cazar obligó a las personas a buscar otras fuentes de alimento. Durante mucho tiempo, observaron cómo nacían las plantas, lo que les llevó a cultivarlas; surgió así la agricultura. Esta actividad posibilitó que el ser humano dejara de ser depredador para convertirse en productor: ya no se limitaba a consumir los frutos de la naturaleza, sino que los reponía.

Junto con la agricultura se desarrolló la ganadería; las personas fueron domesticando animales (ovejas, cabras, cerdos, bueyes y asnos) a los que recogían y alimentaban. De los animales obtenían carne, leche, pieles y estiércol (que utilizaban como abono). Pronto apareció el trueque o intercambio de productos entre diferentes grupos humanos.

Dónde vivían?

Con el descubrimiento de la agricultura y la ganadería, los seres humanos tenían asegurado el alimento en un lugar y no necesitaban ir a buscarlo y ser nómadas. Se convirtieron, así, en sedentarios y constru­yeron los primeros poblados estables formados por viviendas circulares o rectangulares.

¿Cómo era la sociedad?

En los poblados las personas realizaban diferentes actividades u ofi­cios, unas se dedicaban a la agricultura; otras, a la ganadería, la caza, la construcción de viviendas, la elaboración de cestas o tejidos, la defensa del poblado, etc. Este tipo de organización se conoce como división del trabajo.

Algunos historiadores creen que fueron las mujeres quienes introdu­jeron las nuevas técnicas agrícolas, la domesticación de animales, la ces­tería, el hilado y el tejido.

¿En qué creían?

Las personas del Neolítico creían en la existencia de espíritus: en torno a ellos realizaban ritos religiosos. También rendían culto a los muertos, a los que enterraban con sus objetos personales (ajuar) debajo de las viviendas o en cementerios conocidos como necrópolis.

4.2. Las técnicas

Entre las técnicas utilizadas en el Neolítico tienen especial importancia el trabajo de la piedra, la elaboración de tejidos y la cerámica.

4.3. El arte

Las vasijas de cerámica del Neolítico se convirtieron en auténticas obras de arte por su elaborada decoración de dibujos geométricos reali­zados con pintura o con trozos de arcilla (bolitas, cordeles...).

También se realizaban ídolos de carácter funerario con materiales como piedra y hueso; estas figuras se caracterizaban por tener grandes ojos circulares y adornos en forma de triángulos y líneas.

La pintura rupestre es otra manifestación del arte neolítico; se localiza al aire libre o en abrigos rocosos poco profundos; se caracteriza por su esquematismo (solo se dibujaban los rasgos generales de los personajes

o animales representados). Se abandonó, por tanto, el realismo del Paleolítico. Las pinturas reflejan escenas de caza, recolección o danzas rituales;se cree que algunas de ellas tenían un significado religioso, asociado a ritos relacionados con la fertilidad de la tierra.



Historias de la Edad de Piedra (1/3) - El pan de cada día
Historias de la Edad de Piedra (2/3) - Sueño urbano
Historias de la Edad de Piedra (3/3) - Oleadas de cambios

5. La Edad de Piedra en España

5.1. El Paleolítico

Los seres humanos de la Península vivían de la caza, la pesca y la recolección. Cazaban animales de diferentes tamaños, como lo demuestran los restos encontrados en Torralba-Ambrona (Soria), donde se han hallado huesos de elefantes y herramientas de piedra usadas para descuartizarlos.

Los primeros pobladores eran nómadas y vivían en cuevas y cabanas al aire libre. Se han encontrado enterramientos (cueva de Morín, en Cantabria), que demuestran que tenían creencias religiosas. Las manifes­taciones artísticas más destacadas son las pinturas rupestres del área cantábrica: Altamira, Tito Bustillo, Santimamiñe...


5.2. El Neolítico

En esta etapa se cultivaban trigo y cebada, y se criaban cabras, ovejas y otros animales. En la Península, el Neolítico se inició en las siguientes áreas:

Noreste peninsular. Los seres humanos habitaban en cuevas (Montserrat, Barcelona). Al final del Neolítico destacó la cultura de los sepulcros de fosa, así llamada por la existencia de enterramientos en fosas o cistas.

Este peninsular. Los habitantes vivían en cuevas (cova de La Sarsa, en Bocairent, Valencia). Elaboraban piezas de cerámica como la cardial, que se decoraba imprimiendo en ella conchas marinas.

Andalucía. Se realizaba cerámica a la almagra, caracterizada por su color rojizo, y también cerámica cardial.

En el arte sobresalen las pinturas rupestres de la zona levantina

(Cogull, Valltorta...); representan escenas de danza y de caza realizadas con dibujos esquemáticos de animales y guerreros en color rojo o negro.


¿Cómo se ordena el tiempo histórico?

Para situar los acontecimientos de la Historia o de la Prehistoria en el tiempo debemos tener en cuenta las fechas en que se produjeron. Las fechas pueden expre­sarse en años, en siglos (un siglo está formado por cien años) o en milenios (un milenio son mil años). El tiempo histórico también se puede indicar en etapas históricas como la Prehistoria.

En la cultura occidental, la organización de las fechas toma como referencia el nacimiento de Cristo, que se indica con un 0.

Las fechas anteriores a este año 0 van acompañadas de la abreviatura a.C, que significa «antes de Cristo», y se ordenan de forma decreciente.

Las fechas posteriores al año 0 pueden acompañarse de la abreviatura d.C., que quiere decir «después de Cristo», y se ordenan de forma creciente. Cuando no se indica expresamente si se trata de fechas anteriores o posteriores al nacimiento de Cristo, debemos entender que son posteriores.

La ordenación del tiempo histórico

Para ordenar el tiempo histórico se suele realizar un eje cronológico. Con este fin, se traza un eje vertical para organizar las fechas de los principales acontecimientos históricos.

En primer lugar, se debe seleccionar la más antigua y la más reciente, ya que estos límites indican la diferencia máxima entre las fechas: años, siglos o milenios.

Si en lugar de fechas concretas, lo que se sitúa en el eje son etapas históricas, debes marcar el año de comienzo y el de final.