Reportaje sobre Calisto

Un día con el personaje de la Celestina

Empezamos el día

Como todos los días, Calisto estuvo soñando por la noche con Melibea. Hoy se levantó en su cama de madera de roble con dosel, a las once de la mañana, como corresponde a su persona de su posición y fortuna. Desayunó algo especial que le sirvió Sempronio: leche del rebaño de la finca más cercana y un trozo de tarta de manzana que había hecho una de sus sirvientas. Después se vistió y salió a ver cómo llegaban los aldeanos para vender sus cosechas, recogidas el día anterior.

La charla con Celestina

Sempronio le recomendó que fuera a visitar a una antigua y vieja amiga suya, ya que le podía ayudar con su desesperación amorosa con Melibea. Mientras va en busca de Celestina, no para de pensar en cómo le brilla el pelo a Melibea, como es su risa, como son sus ojos, ... Y decide que la conseguirá aunque sea a base de hechizos de esa vieja. A pesar de que el sitio dónde quedó con Celestina es tenebroso y con mal olor, los dos comieron y bebieron mientras Calisto le explicaba que era lo que necesitaba. A cambio de dinero y otros favores, Celestina estuvo de acuerdo en ayudar al joven noble.

El fin de un día exitoso

Calisto llegó más feliz que nunca a su casa. La vieja Celestina le había asegurado que tendría éxito en sus artimañas, que conseguiría que Melibea muriera de amor por él. Por eso, para celebrarlo, le pidió a su criado Pármero que trajera vino en grandes cantidades y una pierna de cordero. La cena fue estupenda y Calisto celebró más de veinte veces brindando por él y por Melibea. Ya borracho, Sempronio le acompañó a su cama, donde tuvo unos sueños muy excitantes y amorosos.
la música en la edad media