Elogio & Elegía

La figura paterna en J. Manrique y en H. A. Faciolince

Elegía

elegía.

(Del lat. elegīa, y este del gr. ἐλεγεία).

1. f. Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado, y la cual en español se escribe generalmente en tercetos o en verso libre.

Elegías de la Literatura española

Coplas a la muerte de su padre
Joan Manuel Serrat - Elegía
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

Jorge Manrique

Nació en Paredes de Nava, Palencia, población de la que su padre Rodrigo Manrique fue conde titular.

Jorge Manrique (1440- 1479) fue uno de los poetas más importantes entre los cortesanos del siglo XV.

Su obra, aunque bastante reducida, está constituida por 50 composiciones en arte real octosílabo, de las cuales, la mayoría son poemas amorosos o de circunstancias.

Su fama se debe a una obra elegíaca, “Coplas a la muerte de su padre”.

Coplas a la muerte de su padre

Es una obra de 40 estrofas de pie quebrado que constituye una de las elegías más emotivas de nuestra literatura.

En ella están presentes ideas que avanzan una visión del mundo propia del humanismo, base del Renacimiento del siglo XVI. Manrique reflexiona sobre lo inexorable de la muerte, sobre la fugacidad de las glorias terrenales y sobre la perdurabilidad del individuo en la memoria de los demás como consuelo.

Podemos dividir la obra en 3 partes:

-La primera (coplas 1 a 13) contiene una reflexión sobre la muerte dirigida al lector. Se presenta la muerte como el fin natural de la vida y nos hace reflexionar acerca de la inestabilidad y lo engañosos que son los bienes terrenales.

-La segunda (coplas 14 a 24) es una reflexión sobre la inestabilidad de la fortuna. Nos recuerda personajes que fueron poderosos en el pasado y que tras su muerte nadie recuerda.

-La tercera (coplas 25 a 40) constituyen la elegía por la muerte de su padre. En ella se subrayan las virtudes que tuvo en vida el padre y la llegada a él de la muerte.

También se presenta la idea de que gracias a las virtudes que practicó en vida, recibirá la recompensa de no desaparecer del todo con su muerte física. Vivirá en la memoria de todos cuantos lo conocieron a través de la vida de la fama. Esta idea de perduración responde a la ideología humanista y renacentista del deseo humano de perdurar, de no acabar junto con la muerte.

Héctor Abad Faciolince

Nació en Medellín en 1958. Es un escritor y periodista colombiano. Premio “Casa de América Latina” de Portugal en 2010 por “El olvido que seremos” como mejor obra latinoamericana. Este libro también recibió el premio “Wola-Duke” en Derechos Humanos.

Durante su infancia Héctor Abad fue influido en gran medida por su padre.

Durante su juventud escribió muchos poemas. Sin embargo, abandona este género literario para dedicarse a la novela y al cuento ya que, en sus palabras, “no es el género más adecuado para escribir sobre los siglos XX y XXI”.

Escritor sabio, capaz del ritmo de una persona que está repleta del sentimiento de la autobiografía. Describe la historia de su padre que fue asesinado en 1987 por los paramilitares colombianos. Ese sentimiento autobiográfico, que a veces paraliza, alcanza en la prosa de Héctor niveles de la confesión y de la poesía, justo con una rapidez literaria que le da una enorme altura, jamás cae en la autocomplacencia del dolor y se permite incluso el humor, el buen humor que debió haber en su familia incluso en los tiempos oscuros.

El resultado de la historia verídica del médico Héctor Abad contada con los recursos de la novela y que a la vez es carta, testimonio, documento, ensayo y biografía; 42 capítulos que son la saga de la familia del escritor iluminando la historia de Colombia de las últimas décadas desde el lugar del amor y la justicia, aunque sin poder evitar la pregunta con la que comienza y termina el libro. El por qué de la muerte.

El olvido que seremos

Héctor Abad Faciolince en su libro ”El olvido que seremos” hace un reconocimiento profundo hacia su padre.

Comienza relatando la buena relación que siempre hubo entre los dos, ya que era el único hijo varón, desde que él era un niño y los mimos y atenciones que recibía por su parte así como las calurosas bienvenidas al llegar el padre del trabajo.

Este libro hace un recorrido por toda la vida del autor comenzando en su etapa más temprana y acabando con la muerte de su ejemplo a seguir, su padre.

Faciolince muestra todas las virtudes de su progenitor y las ensalza aunque también deja ver algún que otro defecto como su lucha por las causas perdidas o su extrema generosidad que lo llevaron a tener problemas por ayudar a los demás.

La obra está totalmente dedicada a su padre y a contar , desde un hondo sentimiento de desasosiego, cómo le arrebataron la vida, hecho que él no es capaz de aceptar así como tampoco puede hacerlo con la muerte de su hermana Marta cuando era una adolescente.

Se podría decir que es una obra en honor a la vida y los buenos hechos que realizó el hombre por el que más admiración ha sentido y siente, su padre, y lo hace para que las buenas obras y hechos permanezcan un poco más en la memoria de los lectores gracias a las palabras.
“Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, cuando uno muera, como resultado de su trabajo y esfuerzo” (p. 218).

Comparaciones entre ambas obras

Similitudes

1. Ambos autores en sus respectivas obras enmarcan la figura de su padre como la de un ser perfecto para los demás y, por supuesto, también para ellos.


Jorge Manrique:

Aquel de buenos abrigo,

amado, por virtuoso,

de la gente, grande,

el maestre don Rodrigo

Manrique, tanto famoso

e tan valiente;

sus hechos grandes e claros

non cumple que los alabe,

pues los vieron;

ni los quiero hazer caros,

pues qu´el mundo todo sabe

cuales fueron. (XXV)


Héctor Abad Faciolince:

Todo lo que encontré de él lo hace, ante mis ojos, más grande, más respetable y más valioso. (p. 228)


2. Los dos autores escriben sobre ambas muertes para que permanezca en el recuerdo de quien lo lea y así no sean olvidados por completo.


Jorge Manrique:

Assí, con tal entender ,

todos sentidos humanos

conservados,

cercado de su mujer

y de sus hijos e hermanos

e criados,

dio el alma a quien gela dio

(el cual la ponga en el cielo

en su gloria),

que aunque la vida perdió,

dexónos harto consuelo

su memoria. (XL)



Héctor Abad Faciolince:

Lo que sí sabía, y ese, quizá es otro de nuestros frágiles consuelos, es que yo lo iba a recordar siempre, y que lucharía por rescatarlo del olvido al menos por unos cuantos años más, que no sé cuánto duren, con el poder evocador de las palabras. (p. 273)


Han pasado casi 20 años desde que lo mataron, y durante estos 20 años, cada mes, cada semana, yo he sentido que tenía el deber ineludible, no digo de vengar su muerte pero si, al menos, de contarla. (p. 254)



3. Ensalzan las virtudes de sus progenitores, como bondadoso o alegre, sincero y trabajador.


Jorque Manrique:

En ventura, Octavïano;

Julio César en vencer

e batallar;

en la virtud, Africano;

Aníbal en el saber

e trabajar ;

en la bondad, un Trajano;

Tito en liberalidad

con alegría;

en su braço, Aureliano;

Marco Atilio en la verdad

que prometía.(XXVII)


Héctor Abad Faciolince:

Si llegaba de buen genio, desde que entraba se oían sus maravillosas, estruendosas carcajadas como campanadas de risa y alegría. (p. 124)


Menguada por su generosidad sin filtros.



4. Los dos hablan de lo mucho que sus padres trabajaban, pero que ninguno de los dos había conseguido grandes riquezas que tampoco necesitaban.


Jorge Manrique:

Non dexó grandes tesoros,

ni alcançó muchas riquezas

ni vaxillas;... (XXIX)


Héctor Abad Faciolince:

Cuando mi mamá se convenció de que con la plata de profesor (...), era imposible sostener la casa. (p.59)

Diferencias

1. Manrique y Faciolince ven la muerte de sus respectivos padres de maneras diferentes. Manrique lo ve como algo natural, debido a que su padre murió a una avanzada edad ; Faciolince muestra una visión de la muerte como algo antinatural y evitable.

Jorge Manrique:

Este mundo es el camino

para el otro, qu’es morada

sin pesar;

mas cumple tener buen tino

para andar esta jornada

sin errar.

Partimos cuando nascemos,

andamos mientra vivimos,

e llegamos

al tiempo que feneçemos;

assí que cuando morimos,

descansamos. (V)


Héctor Abad Faciolince:

Nunca aceptaré resignado la muerte de mi hermana, y nunca podré aceptar con tranquilidad el asesinato de mi padre. (p. 232)




2. Jorge Manrique muestra cómo su padre era una persona religiosa, cristiana, creyente. En cambio, el novelista muestra cómo su padre creía más en el poder de las personas y actos que en el Dios cristiano.


Jorge Manrique:

… un Constantino en la fe,...

Aun aquel fijo de Dios

para sobirnos al cielo

descendió

a nescer acá entre nos,

y a vivir en este suelo

do murió.
(XXVIII)


Héctor Abad Faciolince:

Para mi papá, que vivía más bien al margen de la Iglesia, este tipo de catolicismo español, retardario, perjudicaba mucho al país. (p. 68)



3. Jorge Manrique deja ver cómo su padre fue un gran guerrero y Faciolince muestra la cara más pacífica de su padre.


Jorge Manrique:

Después que fechos famosos

fizo en esta misma guerra

que hazía,

fizo tratos tan honrosos

que le dieron aun más tierra

que tenía. (XXX)


E por sus villas e sus tierras,

ocupadas de tiranos

las halló;

mas por çercos e por guerras

e por fuerça de sus manos

las cobró.(XXXII)



Héctor Abad Faciolince:

El apego de Héctor Abad Gómez a la idea altamente humanista del credo liberal, lo había hecho flexible y tolerante cuando en Colombia ya solo quedaba sitio para los fanáticos. (p. 128)

4.- Por último, es obvio que Manrique escribe una elegía obedeciendo a los cánones; por su parte, el novelista tiñe su obra de un tinte o tono elegíaco.

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Por Marta y Rocío, 1º BAC