La fiesta de los muertos

Youcef Bouricha

La tradicional fiesta des muertos

En numerosos países se celebra la fiesta. Lo común es ir al cementerio, llevar flores o macetas que se depositan en las tumbas de los fallecidos. Es un testimonio de recuerdo, de homenaje al difunto, ser querido al que no se olvida. Se reza o se asiste a la misa de los difuntos.
En México, la tradición se sigue pero tiene un carácter peculiar.
En efecto, durante los últimos días de octubre empieza un ambiente de verdadera fiesta : la gente va y viene con sus flores, muchas veces cempasúchil de color naranja, que perfuma el aire de las calles. Los niños se disfrazan de fantasmas...
Se decoran las tiendas con esqueletos, calaveras y tumbas miniaturas...
En las panaderías se venden panes de muertos, esqueletos y calaveras de chocolate o de azúcar.
La gente va al cementerio, enciende velas y allí, sobre todo en los pueblos, en el campo, los familiares comen junto a las tumbas, beben y hasta cantan y bailan. A veces los efectos del alcohol son terribles...
Por otra parte, se hace un camino de pétalos de flores desde el cementerio hasta la casa donde se convida al difunto, para que éste pueda volver fácilmente -porque los mexicanos piensan que los muertos regresan una vez al año para esta fecha-.
En la casa se adereza un altar con todo lo que le gustaba al muerto , comida, bebida pero también libro, fotos...

Esta manera de celebrar a los difuntos es para los mexicanos una manera de burlarse de la muerte, de desdramatizar el tema, de estar consciente de que la muerte forma parte de la vida y permite acostumbrarse a ella.
Es también decirse que la separación no es para siempre y que los seres queridos volverán el año siguiente.

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