SENTIDO DEL TACTO

Este sentido se encuentra en la piel!

ESTRUCTURA MORFOLÓGICA SENTIDO DEL TACTO

El sentido del tacto se asienta en la piel o tegumento profundo.

Es una membrana que envuelve en su totalidad al cuerpo y contiene en su espesor una serie de pequeños aparatos nerviosos destinados a recoger las impresiones llamadas táctiles.


El sentido del tacto es aquel que permite a los organismos percibir cualidades de los objetos y medios como la presión, temperatura, aspereza o suavidad, dureza, etc. En el ser humano se considera uno de los cinco sentidos actuales. El sentido del tacto se encuentra principalmente en la piel. Órgano en el que se encuentran diferentes clases de receptores nerviosos que se encargan de transformar los diferentes tipos de estímulos del exterior en información susceptible para ser interpretada por el cerebro. La piel se divide en tres capas: epidermis, que es la capa superficial, la dermis y la hipo dermis que es la capa más profunda.


La epidermis está constituida por tejido epitelial y en su estrato basal o germinativo encontramos la denominada melanina, que es el pigmento que da color a la piel, y la dermis por tejido conjuntivo. En esta capa encontramos los anejos cutáneos que son las glándulas sebáceas, las glándulas sudoríparas, el pelo y las uñas y la hipo dermis formada por tejido conjuntivo adiposo.

Debemos tener en cuenta que aunque principalmente el sentido del tacto se encuentra en la piel, también lo encontramos en las terminaciones nerviosas internas del organismo, pudiendo percibir los altos cambios de temperatura o el dolor.


Por lo que es el más importante de los cinco sentidos permitiéndonos percibir los riesgos para nuestra salud tanto internos como externos. La parte que gobierna el tacto en el cerebro es el lóbulo parietal.

LA PIEL

La piel se encuentra en estado de renovación debido a la actividad celular de sus capas profundas, varía de textura, flexibilidad, color, olor, temperatura, sabor y otros aspectos. Lleva consigo su propia memoria de experiencia, define nuestra individualidad.

La punta de los dedos y la lengua son más sensibles que otros puntos del cuerpo. Las partes más pilosas son generalmente las más sensibles a la presión, también es más delgada la piel donde hay cabello o vello. El sentido del tacto no está en la capa externa de la piel, sino en la segunda, en la dermis.


Receptores de la piel

FUNCIÓN SENTIDO DEL TACTO

El tacto es el encargado de percibir el contacto, la presión, la temperatura y el dolor.

Su órgano sensorial es la piel, pero también lo encontramos en las terminaciones nerviosas internas del organismo pudiendo percibir los altos cambios de temperatura o el dolor. La percepción de estos estímulos externos se realiza a través de las células receptoras que llevan la información hasta el cerebro.


La piel es el órgano del sentido del tacto y su finalidad es la de proteger al organismo y expulsar el sudor como resultado de los procesos de la transpiración. Además, proporciona información sobre la naturaleza de las cosas y permite percatarse de un gran número de sensaciones de distintas clases, mediante las ramificaciones nerviosas.

Àreas de la corteza superior asociadas con el tacto

Corteza somestésica:

Recibe la información de toda la sensibilidad somática (tacto, dolor, temperatura, posición, presión, vibración). Se divide en:


Corteza Somatosensorial Primaria (áreas 1,2 y 3).


- Se localiza en el giro postcentral y en su extensión medial en el lóbulo paracentral.

- Se denomina también área Somestésica o área de la Sensibilidad General.

- Se encarga de recibir todas las sensaciones táctiles, articulares y musculares del lado contralateral del cuerpo.

- Su estimulación provoca comezón, entumecimiento y movimiento sin haber desplazamiento real.

- Los daños a esta área producirán confusiones en la percepción táctil del individuo (temperatura, presión, dolor, tacto).

- Recibe las proyecciones del Núcleo Ventral Posterior del tálamo ordenadas somatotópicamente, conformando el homúnculo sensitivo, que tiene la cabeza representada en la región ventral cerca de la cisura lateral, luego el miembro superior, el tronco y el miembro inferior hacia el lobulillo paracentral. La representación tiene diferente tamaño, siendo más grande para la cara, la lengua y la mano


área sensitiva Secundaria (5 y 7)


- Se denomina también área Psicosomestésica.

- Es un área de asociación ubicada detrás del giro postcentral, es decir, en pleno lóbulo parietal

Es esencial para el área somestésica primaria, que también tiene una organización somatotópica respecto a las modalidades de tacto, sentido de posición, presión y dolor.

- Su mayor función corresponde a los movimientos voluntarios dirigidos hacia un destino en relación con la integración de los estímulos visuales.

- Lesiones o daños irreversibles en estas áreas pueden ocasionar Ataxia óptica, que es la incapacidad de dirigir los movimientos hacia un objeto que se ve con claridad.

- La información somatosensorial es procesada luego en áreas del giro supramarginal (área 40).


área sensitiva Terciaria (40)


- En estas áreas se produce la integración de la información, lo que permite la percepción de la forma, textura, tamaño, y la identificación de un objeto al tocarlo con las manos.

- Estás área tienen abundantes y desarrolladas conexiones recíprocas con el pulvinar del tálamo.

- Las lesiones del área 40 (giro supramarginal) producen Agnosia Táctil.

- Junto con el área 39 (giro angular), representan el área del Esquema Corporal. Lesiones en esta área hacen que el enfermo no reconozca partes de su cuerpo como propias.

LOS SENTIDOS SOMÁTICOS Y EL TACTO

Los “sentidos somáticos” son los que nos informan de lo que pasa en la superficie y en el interior del cuerpo, es decir, en la piel, los músculos y articulaciones y en las vísceras y órganos internos. Son, pues, los sentidos de la condición o estado físico del cuerpo.

Además de sentirnos ubicados en los límites físicos de nuestro cuerpo, es mucho lo que sabemos de él en cada momento. Tenemos una consciencia corporal, un sentido del conjunto y de la unidad de nuestro cuerpo y de sus diferentes partes y dimensiones. Gracias a los sentidos cutáneos sabemos, además, si algo contacta con nuestra piel, en qué parte del cuerpo lo hace y si ese algo es suave o intenso, liso o rugoso, pequeño o grande, caliente o frío, móvil o estable. Es más, podemos saber si lo que nos toca es o tocamos es una mano, un libro u otro objeto y conocer con bastante detalle sus características particulares. Es decir, somos capaces de identificar objetos por el tacto, algo a lo que nos ayuda el combinar el propio “sentido cutáneo” con los “sentidos propioceptivos” que son los que nos hacen conscientes en cada momento de la posición y el movimiento de las articulaciones de los dedos y demás partes del cuerpo.

Incluso con los ojos cerrados, cada uno de nosotros sabe en todo momento lo flexionados o extendidos que tenemos los brazos o las piernas y conoce la posición de las diferentes partes del cuerpo. Esto es posible a los mencionados “sentidos propioceptivos”, que se basan en receptores sensoriales localizados en las articulaciones, dándonos incluso su velocidad con gran precisión. El cerebro recibe continuamente toda esa información y, aunque puede hacerlo, no necesita auxiliarse con la vista u otros sentidos para saber cómo están o lo que hacen en cada momento las diferentes partes del cuerpo.


Mucho más importantes de lo que habitualmente reconocemos son las sensaciones que provienen de los órganos internos del cuerpo y su estado fisiológico. Es decir, las “sensaciones interoceptivas” de presión, tacto, picor, temperatura, dolor y otros sentidos viscerales o con ellos relacionados, pues aunque más vagas e imprecisas que las “exteroceptivas” (las cutáneas y propioceptivas), las sensaciones provenientes del interior del cuerpo contribuyen críticamente a la percepción de bienestar que tenemos en cada momento. Los “sentidos interoceptivos” son los que nos indican el estado fisiológico del cuerpo, los responsables de que nos sintamos cómodos o incómodos, cansados o descansados, relajados o estresados, sanos o enfermos. Podemos pensar, por ejemplo, en lo diferente que nos sentimos después de una noche de plácido sueño o después de haber dormido mal tras una velada de copiosa celebración. Nada ilustra mejor la “percepción interoceptiva” que una buena resaca.

Las “sensaciones viscerales” son también parte esencial de las respuestas somáticas que determinan y dan fuerza a los sentimientos y a los diferentes estados de ánimo de las personas. De hecho, el cerebro utiliza las sensaciones provenientes del interior del cuerpo como una vara de medir para determinar la fuerza de los sentimientos y tomar decisiones de acuerdo con esa fuerza. Las “emociones” no son otra cosa que un conjunto de reacciones viscerales y somáticas en general y los “sentimientos” son más una ilusión que una realidad si no se acompañan de las percepciones que nos aportan los “sentidos interoceptivos”.


Hay algo sorprendente en todo lo expuesto anteriormente. Aunque las sensaciones y percepciones se generan en el cerebro, como veremos fundamentalmente en la corteza cerebral, no las sentimos en el mismo cerebro, sino en la parte del cuerpo que es estimulada. Es decir, si nos golpean en una mano sentimos el golpe en dicha mano y si lo hacen en la cara lo sentimos en la cara, pero en realidad son las partes de la corteza cerebral que reciben la información somática de las manos y la cara las que originan esas sensaciones.

Una prueba contundente de de ello es el síndrome clínico conocido como “miembro fantasma” En pacientes a los que se le ha amputado un brazo o una pierna, durante algún tiempo siguen manifestando tener sensaciones de tacto o dolor en el miembro que ya no tienen. Todavía más, su “miembro fantasma” puede cambiar con el tiempo en tamaño y forma. Y aún más sorprendente resulta la observación de que pacientes que tienen dañado su cerebro pero no han sufrido amputaciones pueden manifestar la presencia de más de dos manos o dos pies, una prueba más de que la capacidad cerebral para originar percepciones incluso ajenas a la realidad.


CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DE PERCEPCIÓN

Naturaleza de los estímulos sensoriales


El llamado sentido del tacto es un sistema complejo de captación de información del contacto con los objetos por parte de la piel, pero es más intrincado de lo que se suponía, por lo que Gibson propuso denominarlo sistema háptico, ya que involucra las tradicionales sensaciones táctiles de presión, temperatura y dolor, todo esto mediante diversos corpúsculos receptores insertos en la piel, pero además las sensaciones de las articulaciones de los huesos, los tendones y los músculos, que proporcionan información acerca de la naturaleza mecánica, ubicación y forma de los objetos con los que se entra en contacto. El sistema háptico trabaja en estrecha coordinación con la quinestesia que permite captar el movimiento de la cabeza en el espacio (rotaciones y desplazamientos) y combinando con la propiocepción, que son las sensaciones antes mencionadas, relacionadas con los músculos, los tendones y las articulaciones, permite captar el movimiento del resto del cuerpo, con lo que se tiene una percepción global del movimiento corporal y su relación con el contacto con los objetos.

Vídeo didáctico: El tacto - www.pulevasalud.tv