EL BOLETÍN HISTÓRICO

Tres grandes mujeres en un día histórico para la mujer (Nº1)

MARIE CURIE, UNA “MUJER ANTES QUE EL HOMBRE”

Hoy en día, que una mujer estudie una carrera de ciencias, y que luego, decida dedicarse a ello a lo largo de su vida, es algo lógico y que no debe enfrentarse, al menos en la mayoría de los casos, a ningún impedimento.

Aunque esto nos parezca algo normal, no siempre ha sido así. Hasta hace unos años, la idea de que la mujer estudiase parecía descabellada e imposible. Tenían que enfrentarse a numerosos obstáculos para poder conseguir sus sueños. Un claro ejemplo es Marie Curie.

Marie nació en Polonia en el año 1867. Era hija de un profesor de física y una maestra, y ya desde pequeña mostró su brillantez. Lo que ella quería era dedicarse a las ciencias, algo que en el país que ella había nacido era imposible. Por tanto, a los 24 años decidió trasladarse a Paris para poder estudiar una carrera científica. En París sobrevivió con los ahorros que había conseguido trabajando como institutriz en Varsovia. Se registró como estudiante en la Sorbonne, donde, en 1893 se graduó en física con el primer puesto de su promoción. Además, un año después, en 1894, se graduó también en matemáticas con el segundo puesto de su promoción.

Marie se casó en 1895 con Pierre Curie, otro científico. Ambos se dedicaron al campo de la investigación, estudiando los nuevos tipos de radiación, campo en el que fue pionera. Su tesis doctoral también fue sobre esto, la radioactividad. Finalmente, en 1898, junto con su marido, descubrió dos nuevos elementos químicos, el uranio y el polonio, tras años de exhaustivos estudios.

Por lo que en el año 1903, Marie Curie recibió, junto con su marido y otro científico, el premio Nobel de Física, convirtiéndose así en la primera mujer en ganarlo.

Tras este galardón, su marido fue nombrado catedrático de física en la Universidad de París y miembro de la Academia Francesa; pero Marie no obtuvo este mismo trato, no consiguió ninguno de estos cargos por el mero hecho de ser mujer; siendo los logros conseguidos comunes a ambos.

En el año 1906 Pierre Curie falleció, por lo que Marie heredó el puesto de su marido en la Sorbonne, convirtiéndose así en la primera mujer profesora de la Sorbonne. Ella continúo con sus estudios y en el año 1911, recibió el Premio Nobel de Química.

Cada vez era más importante y cuando estalló la Primera Guerra Mundial, organizó la Unidad de Rayos-X Móvil. Además, consiguió el carnet de conducir para poder manejar estas unidades, siendo una de las primeras mujeres en conseguirlo. En el año 1921 viajo a Estados Unidos, donde fue recibida como una verdadera figura. Finalmente, falleció en 1934 de leucemia causada por la exposición a la radiación durante sus estudios.

Marie Curie es, sin duda alguna, una gran mujer cuya vida fue pura lucha. Consiguió superar una infinidad de obstáculos para poder dedicarse a su pasión, la ciencia. También tuvo algunos impedimentos que, debido a la sociedad de la época, no puedo solventar, como por ejemplo, en 1903, cuándo ganó el premio Nobel con su marido, fueron invitados a dar un discurso sobre la radioactividad, y a ella se le negó la palabra por el mero hecho de ser mujer.

A pesar de todo, puede decirse que Marie Curie fue una “mujer antes que el hombre”. Fue la primera persona que consiguió dos premios nobel en distintas especialidades.

CARMEN CONDE: LA PRIMERA MUJER “K”

La poetisa, cuentista, dramaturga, memorialista, agitadora cultural, republicana y bisexual Carmen Conde fue votada en 1978 como la primera mujer titular de un sillón en la Real Academia Española.


El pasado 9 de febrero de 2018 se cumplieron 40 años de la elección de la primera mujer titular de un sillón en la Real Academia Española desde su fundación en 1714. En 1978, los académicos votaron la persona que ocuparía la silla vacía del fallecido Miguel Mihura y el nombre elegido fue el de Carmen Conde Abellán, convirtiéndose así en la primera mujer en ingresar en la Real Academia de la Lengua Española, donde ocupó el sillón "K". Al año siguiente, el 28 de enero de 1979 pronunció su discurso de ingreso en la Academia, ante los Reyes de España: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Este hecho tan importante para la mujer en España, sin embrago, ensombreció en gran parte el resto de la obra de Carmen.

Carmen Conde nació en Cartagena en 1907 aunque su infancia transcurrió entre esa ciudad y Melilla, donde vivió de 1914 a 1920. En 1939, se estableció definitivamente en Madrid. Estudió Magisterio en la Escuela Normal de Murcia y más tarde Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia. En 1931, contrajo matrimonio con el poeta Antonio Oliver Belmás, con quien fundó y dirigió la Universidad Popular de Cartagena y el Archivo Semanario de Rubén Darío en la Universidad Central de Madrid.

Su trayectoria poética es impecable, y está jalonada por algunas obras fundamentales. Fue una escritora comprometida con la República que vivió a contracorriente su pasión por otra mujer. Así su primer libro, Brocal (1929), es un libro de poemas en prosa en el que pone de manifiesto sus inquietudes poéticas y su mundo lírico constituido por un ambiente mediterráneo con sol y mar. Está considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27.

Entre los cargos que desarrolló está ser la primera académica de la RAE. También destaca su labor como profesora de literatura española en el Instituto de Estudios Europeos y en la Cátedra Mediterráneo de la Universidad de Valencia en Alicante.

Esta escritora de más de un centenar de libros, a partir de 1982 comenzó a manifestar síntomas de la enfermedad de Alzheimer, a pesar de ello, se mantuvo activa y en 1987 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Canciones de nana y desvelo. Finalmente, murió el 8 de enero de 1996 en Madrid.

ROSARIO WEISS ZORRILLA, LA DISCÍPULA OLVIDADA DE GOYA

Rosario Weiss fue una sobresaliente dibujante de la primera mitad del XIX. Nació en Madrid el 2 de octubre y falleció en esa mima ciudad el 1843, a la temprana edad de 28 años, a causa del cólera.

Con Goya, precisamente, surgió su pasión por el dibujo. La madre de Rosario, Leocadia Zorrilla, trabajaba como ama de llaves del pintor y los tres vivieron juntos en la Quinta del Sordo entre 1820 y 1824 y después en Burdeos hasta 1833. Weiss comenzó a dibujar gracias a los esbozos que el pintor hacía para que ella los copiara o completara. Ya en Burdeos, y con tan solo 11 años ingresaría en la escuela pública de dibujo de Pierre Lacour, donde adoptaría el trazo "preciso y limpio" que entonces predominaba en el país vecino.

De vuelta en España en 1833, durante su última década de vida, Rosario desarrolló una prolífica carrera compaginando la copia de pinturas de grandes maestros tan de moda en aquella época (Goya, Velázquez, Murillo, Tiziano, Rubens...) con la realización de retratos a lápiz de escritores y demás personajes que frecuentaban como ella el Liceo Artístico y Literario, como fue el caso de Espronceda, Zorrilla, Larra o Mesonero Romanos. Es el género por el que será más conocida. También realizo diversos dibujos, paisajes, litografías, figurines de moda en los años veinte y treinta,… Un año antes de morir, en 1842, recibiría uno de sus mayores reconocimientos al ser nombrada maestra de dibujo de Isabel II y su hermana, la infanta Luisa Fernanda.

Trabajó en un momento en el que muy pocas mujeres recibieron la consideración de artista. Sin embargo, ella se definía como tal. Quería vivir de sus dones profesionales, de su talento. No se ha encontrado ningún escrito que atestigüe su condición de precursora del feminismo. Basta su vida como toda una declaración de intenciones.

En un tiempo donde la hegemonía masculina estaba a la orden del día, Rosario Weiss Zorrilla fue una de las pocas mujeres en ingresar como académica de mérito por la Pintura de Historia en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Y aunque se le considera a día de hoy "una dibujante excepcional" sigue siendo una gran desconocida para el gran público.