Le arrojó ácido en la cara

Bogotá - Colombia

–Esto es para que no se crea tan bonita –gritó el hombre que corría y vació una botella de ácido mezclada con aceite de motor en el rostro de la mujer.

Con las mangas del saco trató de limpiarse la cabeza pero el líquido ya estaba quemando el cuero cabelludo. El pelo se le desprendió en cadejos, y la piel del rostro se le estaba derritiendo. Ante el dolor perdió la fuerza y cayó en el suelo. El ácido alcanzó a corroer los huesos del cráneo y derretir uno de los párpados. Pidió ayuda. Tenía sospechosos, (ex novios, citas fallidas, pretendientes) pero no tenía ninguna seguridad. La mujer que la atendió en la fiscalía dijo que no podía investigar porque la mayoría de los ataques con ácido son pasionales y prácticamente las mujeres tienen la culpa por coquetas o meterse con quién no debían. Además, según la ley colombiana este tipo de agresión es catalogado como una lesión personal que no atenta contra la vida. En realidad muchas mueren en vida.

VIOLENCIA DE GÉNERO: ÁCIDO EN LA CARA "LA MARCA DE LA POSESIÓN MACHISTA"

Son agresiones con una altísima carga simbólica. Pretenden marcar de por vida. Dejar en el rostro desfigurado y en el cuerpo de la víctima la estampa de su crimen, de sus celos, de su odio. Una huella imborrable y dramática. El ácido y otras sustancias abrasivas son utilizadas en muchos países como un arma que no solo pretende causar un sufrimiento físico enorme —o, incluso, la muerte—, sino también para imponerle una condena social que la acompañará de por vida. Al mirarse al espejo, al observar las reacciones de los otros. Es la marca de la posesión. Una firma ardiente que lastra la vida, o lo que queda de ella, de miles de mujeres en todo el mundo.