6. Medios naturales de España

Ciencias Sociales 1º ESO IES Víctor García de la Concha

1. Localización geográfica

España, con más de medio millón de kilómetros cuadrados de super­ficie (505 990 km2), es el cuarto país más extenso de Europa, después de la Federación de Rusia, Ucrania y Francia.

Nuestro país ocupa la mayor parte de la Península Ibérica, situada en el extremo suroeste del continente europeo. A su vez, son también territorio español las Islas Baleares (en el mar Mediterráneo), las Islas Canarias (en el océano Atlántico), y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (en la costa norte de África).

El medio físico español está determinado por su carácter peninsular, su situación entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo y su cercanía al continente africano, del que dista solo 14 km (a través del estrecho de Gibraltar).

Además de España, en el territorio peninsular también se encuentran Portugal (en el oeste) y el Principado de Andorra (en el noreste).

2. El relieve y las aguas continentales

En función del relieve puede diferenciarse una España interior, cerrada a la influencia marítima, de otra exterior o periférica, abierta al mar.

El relieve de la Península Ibérica es montañoso y presenta una altitud media de 660 m sobre el nivel del mar.

Los ríos españoles poseen, en su mayoría, un caudal irregular; además no son navegables (excepto el tramo del río Guadalquivir comprendido entre Sevilla y el océano Atlántico).


El relieve peninsular

El centro de la Península Ibérica está ocupado por la Meseta Central, una unidad de relieve dividida por el Sistema Central en dos zonas: la Submeseta Norte y la Submeseta Sur. En esta última se localizan los Montes de Toledo.

Alrededor de la Meseta Central se elevan importantes cadenas montaño­sas: la Cordillera Cantábrica, al norte; los Montes de León, al noroeste; el Sistema Ibérico, al noreste, y Sierra Morena, al sur. Fuera de la Meseta destacan los valles fluviales del Ebro (al noreste) y del Guadalquivir (al sur) y los macizos antiguos, como el Macizo Galaico (al noroeste). Entre las cordilleras jóvenes sobresalen los Pirineos, las Cordilleras Costero-Catalanas y los Sistemas Béticos; en estos últimos, se encuentra el pico más elevado de la Península, el Mulhacén (3479 m).

Las costas cantábrica y gallega son altas y rocosas y presentan numero­sos acantilados y algunas rías. Las costas mediterráneas y suroccidentales son, por lo general, bajas y arenosas; aunque existen algunos tramos rocosos.


Las costas de las Islas Baleares y Ca­narias tienen abundantes acantila­dos y playas.

El relieve balear

Las Baleares están formadas por las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera.

En el relieve balear destaca la Sierra de Tramontana (Mallorca).

El relieve canario

Las Islas Canarias son Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura,

La Palma, El Hierro y La Gomera.

Presentan diversas formas de relieve volcánico: calderas, como la de Taburiente (La Palma) y volcanes como el Teide, en Tenerife, que con 3 715 m es el punto más alto de España.


Las aguas continentales

Los ríos peninsulares pertenecen a las siguientes vertientes:

Cantábrica. Formada por ríos cortos y de caudal regular. Destacan el Bidasoa, el Nervión y el Nalón.

Atlántica. Con la excepción del Miño, son ríos largos y de caudal irregular. Sobresalen el Duero, el Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir.

Mediterránea. Salvo el Ebro, son ríos cortos, de caudal escaso e irregular. Junto con el Ebro, cabe destacar el Ter, el Llobregat, el Turia, el Júcar y el Segura.

En las islas no existen ríos, sino cursos de agua irregulares. En España hay nume­rosos lagos, generalmente pequeños.

3. El clima y los medios naturales

El clima

La mayor parte del territorio español (Península Ibérica, Islas Baleares, Ceuta y Meiilla) se encuentra dentro de la zona de climas templados del planeta; las Islas Canarias, sin embargo, se sitúan en la zona cálida.

En la Península Ibérica el clima viene condicionado por dos factores:

■ Su localización entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

La disposición del relieve, que impide que las masas de aire húmedo provenientes del océano Atlántico lleguen al interior peninsular.

En España existen diferentes tipos de clima: oceánico, mediterráneo de interior, mediterráneo de costa, subtropical y de alta montaña.

Los medios naturales

En España se desarrollan los siguientes medios naturales:

■ El bosque caducifolio está asociado al clima oceánico. Su vegeta­ción se corresponde con la de la España atlántica o húmeda: árboles de hoja caduca (hayas, robles, olmos y castaños), landas y praderas. Entre su fauna destacan la liebre, el urogallo, la nutria, el lobo, el oso, el zorro y el gato montes.

■ El bosque y el matorral mediterráneos crecen en áreas de clima mediterráneo de interior y de costa. Este medio es el más exten­dido, se corresponde con la llamada España seca; su vegetación varía según las zonas. Así, en las áreas con clima mediterráneo cre­cen árboles capaces de soportar la sequía del verano (encinas, alcornoques y pinos), además de arbustos y plantas aromáticas (jara, lavanda, tomillo...). En las zonas más secas se desarrollan pal­mitos, espartos... La fauna está compuesta por conejos, linces, lobos, corzos, cigüeñas, águilas imperiales...

■ El bosque subtropical se desarrolla en zonas de clima subtropi­cal. La vegetación está formada por pinos y bosques de laurisilva1 además de especies endémicas2 como el drago. Muchos de los insectos, reptiles, anfibios, mamíferos y aves que constituyen su fauna son también especies endémicas.

■ El medio de alta montaña se encuentra en lugares con clima de alta montaña; su vegetación está formada por bosques de pinos y abetos; a partir de los 2 000 m de altitud aparecen arbustos espinosos y praderas. Este medio acoge animales como la cabra montes, el rebeco y el quebrantahuesos.

4. Riesgos naturales y medioambientales

4.1. Riesgos naturales

Los riesgos naturales son fenómenos de la naturaleza que amenazan la vida o las propiedades (edificios, cultivos, ganado...) de las personas; por tanto, pueden tener consecuencias catastróficas.

En España existen los siguientes riesgos naturales:

  • Terremotos. La posibilidad de que se produzcan en nuestro país es menor que en otras zonas del mundo. No obstante, se han detec­tado seísmos, sobre todo en el sureste de la Península.
  • Erupciones volcánicas. Este riesgo afecta sobre todo a las Islas Canarias de La Palma, Tenerife y Lanzarote.
  • Olas de frío. Tienen lugar generalmente durante el invierno (aunque a veces se producen en primavera), cuando penetran en la Península Ibérica masas de aire frío procedentes del norte y noreste de Europa. Las olas de frío ocasionan temperaturas muy bajas y heladas que perjudican los cultivos y dificultan las comunicaciones.
  • Inundaciones. Se ocasionan cuando el caudal de los ríos y torrentes crece repentinamente y se desborda debido a las lluvias torrenciales o al deshielo de las montañas. Pueden causar importantes daños materiales (destrucción de viviendas, vías de comunicación, cose­chas...) y, en algunas ocasiones, la muerte de personas y animales. Las inundaciones se producen sobre todo en las zonas cercanas a las costas mediterránea y cantábrica.
  • Sequías. Son un fenómeno frecuente y se deben a la ausencia pro­longada de precipitaciones; se producen sobre todo en la mitad sur de la Península Ibérica y en el área mediterránea. Ocasionan daños en la agricultura y, por tanto, en la economía; también pueden afectar a la vida diaria de las personas ya que no hay agua suficiente para el consumo.

4.2. Problemas medioambientales

Hay fenómenos que perjudican a los medios naturales de España y que tienen su origen en la acción humana. En otros casos, son hechos o pro­cesos causados por la naturaleza, pero son agravados por las actividades de las personas.

Así, la deforestación se lleva a cabo con el fin de construir edificios o infraestructuras1 o para dedicar el suelo a la agricultura y a pastos para la ganadería. Con frecuencia, la deforestación se debe a los incendios oca­sionados por seres humanos: se calcula que en España las llamas destruyen unas 100 000 hectáreas de bosque al año.

Por su parte, la erosión se incrementa cuando las técnicas agrícolas o ganaderas son muy agresivas con el suelo o cuando se construye masiva­mente. El sureste de la Península Ibérica es el más afectado por la erosión.

La desertificación o transformación del terreno en un desierto se debe a la tala de árboles y a la destrucción de la vegetación, al uso excesivo del suelo para pasto de ganado, al empleo de productos químicos o mine­rales en agricultura, etcétera.

La contaminación que afecta al medio natural de España es de diver­sos tipos. Así, la atmosférica la provocan las industrias, las calefacciones y las emisiones de gas de los vehículos. La contaminación acústica se debe al tráfico y al elevado nivel de ruidos en general. Las aguas (tanto superficiales como subterráneas) se contaminan con residuos urbanos e industriales (basuras, productos químicos...).

4.3. La protección del medio ambiente

Para proteger los medios naturales en España se llevan a cabo medi­das de desarrollo sostenible como conservar la biodiversidad e intentar frenar el cambio climático.

Entre las acciones dirigidas a proteger la biodiversidad se encuentran las siguientes:

■ Aumentar y conservar el número de espacios naturales prote­gidos, es decir, los parques nacionales y naturales, las reservas, los paisajes protegidos...

Incrementar la superficie boscosa. Para ello, se recuperan zonas forestales deterioradas, se replantan árboles y arbustos con especies autóctonas1 y se impide la deforestación. Gracias a estas acciones, el territorio español destinado a bosques ha aumentado notablemente.

Controlar las agresiones al medio natural. Se trata de impedir las construcciones en espacios naturales protegidos, prohibir la tala de determinados árboles, controlar los vertidos de residuos...

Para frenar el cambio climático, es necesario reducir la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente C02, procedentes del trans­porte, las calefacciones e industrias. También se fomentan las energías renovables.