Mis Crónicas Musicales

músicos, conciertos, discos, curiosidades...

Paqui Sanchis Boronat, Alacant.

Como un juego de niños: "Flippeando" la clase

"The Langley Schools Music Project: Innocence& Despair"



A mediados de los años 70, en una gris y gélida población del sudoeste de Canadá, a Hans Fenger, un joven profesor de música en la Escuela Primaria de Langley se le encendió la bombilla de revolucionar, si fuera tan solo por un curso escolar, el programa de su asignatura. La idea era aprender jugando, y además, que los niños fueran los grandes protagonistas: ¡ dando "la vuelta" a la clase hace 40 años !

Fenger, de tan solo 24 años, era un fanático del pop de aquella época. De aspecto hippie se ganaba la vida tocando la guitarra en los garitos de la zona, así que cuando le ofrecieron un contrato en la escuela generó no poca desconfianza entre los conservadores compañeros del claustro de profesores y los padres de los niños, en gran parte humildes granjeros .

Ni corto ni perezoso improvisó un rudimentario estudio de grabación en el gimnasio del colegio para dar salida al talento natural de los chavales. Se encargó del piano y las guitarras y dejó en manos de los alumnos las percusiones y los juegos de voces y, lo más importante, abrió de par en par a los niños la visión de la música popular de entonces. Música de David Bowie, Beach Boys, Beatles, Eagles y otros muchos nutrieron el repertorio del joven coro. No contento con ello se encargó de inmortalizar las sesiones en cinta magnetofónica e incluso, no sabemos de donde, consiguió los fondos necesarios para editar un par de LPs , cuyas copias sirvieron de regalo de fin de curso a los padres de “los artistas”.

A partir de aquí, los niños se hicieron mayores, así como el profesor que partió a otro destino, y fin de la historia…¿o no?

Un cuarto de siglo más tarde, un coleccionista de vinilos llamado Brian Linds hizo un descubrimiento muy especial en una tienda de segunda mano de Vancouver. Una portada con fotos de niños le llamó la atención desde la cubierta de uno de los elepés de la cubeta de saldos. El contenido musical aún era más sorprendente ya que incluía una colección de versiones de Beatles, Neil Diamond, Beach Boys, Herman’s Hermits y David Bowie entre otros interpretadas por un coro de escuela. En las grabaciones el maestro y sus muchachos consiguen lo más difícil: transmitir sensaciones auténticas y hacer de sus carencias virtudes amparados en su natural encanto. Empezando por la reverberación acústica del gimnasio, que aporta una solemne majestuosidad a los arreglos de Fenger a modo de muro de sonido de andar por casa.

Entusiasmado con el hallazgo, Linds decidió compartirlo con quien tuviera oídos y consiguió que sonara en emisoras de radio independientes del país, generando la misma admiración. Fue entonces cuando decidió localizar al propietario de los derechos del material original y negociar los detalles de su publicación comercial.

Una mañana cualquiera , un ya cincuentón Hans Fenger recibió una llamada en el instituto en el que trabajaba en Vancouver. Un tipo llamaba preguntando por él desde Nueva York. Fenger reaccionó con temor “¿David Bowie me ha denunciado?”.

En 2001 el sello independiente norteamericano Bar/None Records obtuvo un gran éxito de crítica y ventas gracias a la reedición de los dos elepés originales, bajo el título de “The Langley Schools Music Project: Innocent & Despair”. El inesperado éxito comercial llegó una generación más tarde y promovió una emotiva reunión del profe y sus pupilos, ya padres de familia, como se puede disfrutar en el documental emitido por la VH1 poco tiempo después.

El gran valor de esta conmovedora historia está en la recuperación de la inocencia como esencia de la creación artística. Esa inocencia que nuestra sociedad con sus absurdas urgencias nos obliga a perder cuanto antes. Para ello el papel del maestro como mecha que enciende la llama del talento de sus alumnos (sea mucho o poco, ¿qué mas da?) se revela primordial.

Me da vueltas la pregunta de cómo llegó después de 25 años esa raída copia de ese álbum primorosamente prensado en su día por el maestro Fenger a las cubetas de saldos de una tienda de discos. Cuál sería el recorrido del vinilo hasta llegar allí. Un traslado apresurado, una disputa familiar, quien sabe. Qué puñetero duende lo puso delante de los ojos de alguien que se dio cuenta del hallazgo y lo puso a disposición de todos nosotros. Misterio como en los mejores cuentos infantiles. Magia.



  • El disco íntegro se puede escuchar en Spotify


  • Enlaces:


-"Dejad que los niños se acerquen al POP". El País


-"Sonnigetage: Discos que importan "Langley Schools Music Project"


-Supernova, Olga Sala, The Langley Schools Music Project.


Langley School Music Project - Part 1
Langley School Music Project - Part 2
Langley School Music Project - Part 3

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