Un dia en la vida de Pleberio

Pleberio es un noble, vive en un palacio con numerosos jardines rodeándolo, y una senda compuesta de piedras incrustadas que conduce desde la entrada, la cual está presidida por dos bellas palmeras, hasta el portón del palacio. El interior es un tanto distinto, con bellas pinturas, algunas de las cuales, están hechas al fresco. Tiene un total de 15 habitaciones, 1 comedor, 2 cocinas y 5 baños, completando todo esto con una magnífica y grandiosa sala en la que se encuentra una espectacular chimenea y una interminable fila de sofás con piel de cuero donde se suele negociar o simplemente pasar el rato.


Pleberio se levanta a las 10:00 de la mañana, se dirige al comedor, como todos los días con su bastón hecho de caoba que perteneció a su padre, una vez entra se encuentra la larga mesa del comedor preparada para el desayuno con un mantel bordado de oro que tienen que lavar con cuidado las criadas, el desayuno es fastuoso, la mesa está presidida por una fuente de frutas de todos los tipos, aunque también predominan otros alimentos como son las trufas y otros manjares. Una vez ha terminado de desayunar suele dar una vuelta con su caballo de pura sangre de color marrón llamado Jardinero por los jardines de palacio y esta vez es el turno de los criados preparárselo. Si las condiciones no se lo impiden es normal, que una vez por mes vaya de caza y se traiga consigo algún que otro trofeo. Pleberio es un hombre el cual le da mucha importancia a la honra, y, aunque es un poco irresponsable con su hija, es a la persona que más quiere en su vida, por eso, la mima otorgándole galardones y regalos.


Sobre las 15:00 suele almorzar, y lo que más le gusta a Pleberio es un buen entrecot en su punto con su consiguiente postre. Tras comer suele echarse un rato frente a la chimenea y sobre las 17:30 una vez reposado se dirige a contemplar una obra de teatro con su esposa e hija, invitados por el rey.


Al caer la noche Invita a una familia noble para casar a su hija, aunque esto suele hacerse una rutina, la hija reprocha al padre lo que hace, y las familias acaban por no acordar nada por culpa del miedo que Pleberio tiene hacia su hija de que esta le abandone. Una vez terminan de despedirse, los cocineros y cocineras preparan la cena e invitan un juglar para que los entretengan hasta que la cena esté servida, como es de costumbre siempre acaban invitando a cenar al juglar y se le otorga una recompensa si saca una sonrisa a Melibea, la hija de Pleberio. Una vez ha acabado de cenar, ordena que recojan los criados todo mientras la familia se acomoda en sus alcobas.