Sound By Four

19/ 09/ 2014 Concierto de adoración a la virgen

¡El Santo Rosario, arma poderosa contra el enemigo y herramienta vital para atraer sobre nosotros el Reino de Dios!

No se concibe un cristiano que no ame a María, y es en base a esto que se rige la apologética del catolicismo, porque a pesar de lo que se diga, nosotros no adoramos a María simplemente la amamos y ese amor se quiere expresar en la eucaristía mediante cantos y en la vida cotidiana mediante las oraciones y una fe firme de su amor. Es a partir de esto que centraremos la evidencia sobre un encuentro llevado a cabo el dia 31 de agosto en el colegio San Facon Norte Calle 170 N° 17- A - 55.

De este encuentro, en el que vimos una participación activa de los asistentes, nos permitimos señalar las palabras de los dos predicadores presentes: Carlos Hernández y Henry Gómez.

Comencemos entonces; el primer predicador en sus palabras nos quiso hacer una invitación a rezar el rosario y nos habló de las actitudes que debemos tomar al realizar esto (Devoción, respeto, amor, carisma, creer firmemente y realizarlo con alegría y entusiasmo). De igual manera, de la influencia que la iglesia católica ha tenido sobre la sociedad actual, tal ha sido, que gran parte de los hospitales, universidades, clínicas y colegios fueron fundados por esta, en la Edad Media. Mediante las alabanzas y la celebración de la gloria divina es que podemos contemplar los misterios del amor de Dios, cosa que podemos confirmar a través del rosario que nos ayuda a transformarnos, siendo además un arma contundente para combatir las fuerzas del mal, es por esto que debemos abrir nuestro corazon y permitir que el poder de este elemento, penetre y nos transforme, dejando atrás el pecado y buscando vivir en paz con nosotros mismos. De igual manera se habló del misterio glrorioso, que es el de la resurreción de Jesucristo, dándole una luz de esperanza a los apostóles que luego será transmitida de generación en generación.

¿Quién como Dios? ¡nadie como Dios! y ¿después de Dios? ¡nadie como María!