La Distancia

Cuidando de no sobrepasar el circulo de seguridad

Completando el círculo

Ella me escribe, ella me llama, ella quiere verme, ella y yo nos vemos, yo quiero verla, yo la llamo, yo la escribo y ella me olvida.

Suele ocurrir con las relaciones cerradas en falso. Es decir, aquellas en las que la ruptura no se ha debido a un agotamiento o desgaste, sino a una circustancia puntual que ha hundido el barco bruscamente como un torpedo en la linea de flotación.

En estos casos las personas se separan bruscamente y siguen guardando afectos que pueden volver a resurgir en cualquier momento.

Si se produce ésto, siempre hay que tener en cuenta dos roles. Como en cualquier ruptura, siempre hay una persona que toma la decisión, y es ésta la que en cualquier momento se puede sentir tentada a retomar el contacto, de volver a abrir el círculo. La otra, es casi siempre un juguete en manos del destino.

La persona dominante es la que suele buscar un nuevo acercamiento casual para experimentar con su "ex". Primero un e-mail, tal vez un mensaje, luego una llamada, por fin una cita...

Una vez los dos cara a cara puede pasar de todo, pero una de las posibilidades más frecuentes es que después de unos cuantos encuentros, la persona dominante pierda el interés por continuar el acercamiento debido a la casi siempre sumisión emocional de la otra persona que le produce agobio y desmotivación. Entonces el círculo se suele cerrar de forma inversa a como se abrió.