Industria Salera y Azucarera

Salera

La ruta de la sal

La minería en Colombia se ha dedicado, durante buena parte de su historia, a la extracción de aquellos minerales denominados preciosos tales como el oro y la plata. Con el tiempo, se sumaron los minerales metálicos como el cobre y el hierro, los de tipo combustible como el carbón y, por último, las esmeraldas. De acuerdo con su denominación en la industria minera, cada uno tiene una función que ha sido favorable para su producción y desarrollo. En este variado grupo está la sal que por su condición de no metálico, su uso en los alimentos, en la industria, en la salud y, por qué no decirlo, en los agüeros, tiene un sitial importante.

En Colombia funcionan actualmente a buen ritmo cinco salinas: las de Manaure y Galerazamba, ubicadas en la costa Caribe; Nemocón y Zipaquirá, en Cundinamarca, y Upín, en el Meta. Las dos primeras producen sal marina que se obtiene a partir de la evaporación solar del agua de mar o de un lago salado, las otras producen la sal de la explotación de la roca salina.

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Produccion de sal

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El siglo XX y la Concesión Salinas

El siglo XX representó para las salinas de Colombia su consolidación como industria. Con el tiempo se dedicó a la producción de productos químicos derivados del cloruro de sodio para las demás industrias como la farmacéutica, alimenticia y textil; a su vez industrias como la de curtiembres, jabones, vidrio y papel. En 1912 las salinas se convirtieron en bienes fiscales del Estado, establecidos por la Constitución Política de 1886 en el artículo 202, y por la Ley 110 de 1912. Esto ayudó para que en la década de 1920 se iniciara la explotación industrial de la salina de Manaure. Su administrador, de manera directa o indirecta, era el Ministerio de Hacienda.

El Banco de la República entre 1931 y 1970, y el Instituto de Fomento Industrial, IFI, entre 1970 y 2000, se convertieron en los concesionarios del gobierno nacional para la explotación y administración de la sal. En 1931 el Banco de la República fue el nuevo administrador de las salinas en el país. En principio recibió las salinas terrestres de Zipaquirá, Nemocón, Cumaral, Upín, Sesquilé, Gachetá, Mámbita, Chameza, Recetor, Tausa, Chita y Múquene ubicadas en los departamentos de Cundinamarca y Meta. En 1941 recibió las marítimas de Manaure, Bahía Honda, Galerazamba, El Torno, Tasajera y Pozos Colorados de los departamentos de Bolívar, La Guajira y Magdalena. Durante treinta años se hicieron mejoras para el desarrollo industrial de las salinas, tales como la construcción de la represa de Pantano Redondo en 1934 con el fin de proveer de aguas a la extracción minera de la sal, para asegurar su abastecimiento. La construcción del complejo industrial de Betania en el municipio de Cajicá (1956), de un puerto-embarcadero en Manaure, que incluyó la ampliación de sus instalaciones, y en 1963, la construcción de la nueva planta de soda de Mamonal en Cartagena.

Al finalizar la década de 1960 con la Ley 41 de 1968 y su Decreto reglamentario 1205 de 1969, se autorizó el traspaso de la administración de las plantas de soda a título de aporte de capital al IFI, y un año después la celebración de un nuevo contrato de concesión con el gobierno nacional, el cual se llamaría IFI-Concesión Salinas, que asumió la explotación de la sal en forma directa, para luego en 1992 volverse operadores privados, con el Decreto 2818.Este contrato finalizó en 1991. Se liquidó la concesión pero autorizó la creación de una sociedad de economía mixta a nivel nacional. El IFI siguió siendo el administrador de las salinas, pero con el apoyo de firmas particulares operaría la producción de las salinas de Zipaquirá, Nemocón, Upín y Galerazamba, mientras que las marítimas, como la de Manaure, pasaría por un proceso de reclamo por parte de la comunidad indígena wayúu por los derechos de propiedad y reconocimiento del territorio heredado de sus antepasados.


La industria salinera progresa a lo largo de los años. Las principales fuentes se han mantenido y han innovado en su producción y exportación. Al igual que otros productos mineros ha tenido momentos de auge y de descenso, pero nunca ha estado en la quiebra, se mantiene vital en el mercado nacional como en el internacional.

Azucarera

historia del sector azucarero

La caña de azúcar llegó a Cali traída por Sebastián de Belalcázar, quien la cultivó en su estancia de Yumbo. De allí el cultivo se diseminó por la cuenca del río Cauca. Durante la Colonia, la producción de panela, azúcar y mieles fue una tarea artesanal y así permaneció hasta comienzos del Siglo XX, cuando se inauguró una moderna planta en el Ingenio Manuelita. Para 1930 sólo había tres ingenios en el Valle del Cauca: Manuelita, Providencia y Ríopaila; desde esos años la industria azucarera empezó a expandirse en la región hasta completar 22 ingenios.


Para 1957 la industria azucarera requería ya de una entidad gremial que actuara como interlocutora de todos los ingenios, ya que tenían intereses comunes y estaban ubicados en la misma zona geográfica. Esa inquietud sembró la semilla de Asocaña, que nació el 12 de febrero de 1959 con personería jurídica otorgada por el entonces llamado Ministerio de Justicia, mediante la Resolución 0845 del 14 de marzo de 1959.

De esta manera surgió de la comarca vallecaucana una asociación gremial, privada, sin ánimo de lucro, vocera de los empresarios azucareros y de los cultivadores de caña de azúcar, que representa sus propósitos ante el Gobierno, entidades privadas, gremios y aún organismos internacionales.

La asociación ha actuado como facilitadora para articular las políticas del sector adecuando la industria a las nuevas tendencias, a tal punto que hoy lidera los esfuerzos del sector en materia de tecnología informática. Igualmente, mediante la asociación se han realizado los estudios y se han concentrado los esfuerzos con el fin de consolidar la actividad con criterios de protección ambiental y desarrollo sostenible.

A lo largo de la historia de asocaña se han desempeñado como presidentes Jaime Lozano Henao (1954-1975), Rodrigo Escobar Navia (1975-1978), Hernán Borrero Urrutia (1979-1987), Ricardo Villaveces Pardo (1987-2006), y desde agosto de 2006, Luis Fernando Londoño Capurro.

Además de Asocaña, la estructura institucional del sector azucarero colombiano está conformada por las siguientes entidades: la Comercializadora Internacional de Azúcares y Mieles S.A. (CIAMSA), el Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (CENICAÑA) y la Asociación Colombiana de Técnicos de la Caña de Azúcar (TECNICAÑA).

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Aspectos Productivos

En Colombia, en el año 2013 se produjeron 2,12 millones de toneladas de azúcar a partir de 21,56 millones de toneladas de caña. De alcohol carburante se produjeron 387 millones de litros, destinados a la mezcla con gasolina en una proporción E8 (8% etanol, 92% gasolina), de acuerdo con el mandato de oxigenación establecido por el gobierno desde noviembre de 2005. En la actualidad se da cubrimiento a todo el territorio nacional.
El consumo nacional de azúcar en Colombia fue de 1,69 millones de toneladas, destinado en un 52% al consumo directo en los hogares y un 48% a la fabricación de productos alimenticios, bebidas para consumo humano y otros productos industriales. En el año 2013 se exportaron 671 mil toneladas de azúcar, de las cuales el 66% se dirigió a Chile, Islas del Caribe, Perú, Estados Unidos, Haití, México y Bolivia. El resto del azúcar se exportó hacia múltiples destinos alrededor del mundo.