¿es posible el progreso indefinido?

Estilo de desarrollo y crisis ecológica

Rachel Carlson

Bióloga y divulgadora estadounidense, advirtió en su libro "Primavera Silenciosa" sobre los efectos devastadores del uso del DDT, contribuyendo a la puesta en marcha de la moderna conciencia ambiental.

Vandana Shiva

Filósofa y escritora india, activista en favor del eco-feminismo.

"En un mundo de comercio global y liberalizado, en el que todo es vendible y la potencia económica es el único factor determinante del poder y el control, los recursos se trasladan de los pobres a los ricos y la contaminación se traslada de los ricos a los pobres. El resultado es un apartheid a escala mundial." (Vandana Shiva, 2001)

James Lovelock

Científico inglés, propuso la Hipótesis Gaia, que describe a la Tierra como un sistema autoregulado.

El binomio agotamiento-contaminación: causa de la crisis ambiental

Productos sintéticos

Residuos nuevos, totalmente ajenos al sistema natural, que éste no puede asimilar ni degradar.
Big image
La Historia de las Cosas
RR - La Cosecha Amarga

Realización cinematográfica del cordobés Martín Gruttadauria, que aborda el tema del despojo de la tierra de las poblaciones originarias del norte cordobés a partir de la sojización y el avance de la frontera agrícola.

No es suicidio, es genocidio y ecocidio

Pasajes seleccionados de los libros de Eduardo Galeano: "Patas arriba. La escuela del mundo del revés" y "Úselo y tírelo: el mundo visto desde una ecología latinoamericana"

Walmart Black Friday Fight! Novemeber 2015 WTF is wrong with people!
El informe Kliksberg: Escándalos éticos - C06: Desigualdades indignantes
La rosa de la paz Amaral 2 con letra IES Sentmenat

Consumir responsablemente, vivir éticamente

Lograr equiparar el consumo, con la capacidad de la naturaleza de producir bienes es, o al menos debería ser, un objetivo a corto plazo a plantearnos como especie. Claro está, si es que queremos continuar habitando este planeta.
Según las Naciones Unidas, los 20 países más ricos del mundo, han consumido a lo largo del pasado siglo, más materias primas y recursos energéticos no renovables que toda la humanidad, a lo largo de toda su historia.
Este siglo negro en cuanto a sustentabilidad, está dejando huellas en el planeta que difícilmente puedan borrarse y cuyas consecuencias pagaremos durante muchas generaciones. Estamos dejando a nuestros descendientes en una situación ambiental preocupante, o mejor dicho, verdaderamente alarmante.
Existen dos tipos de consumo bien diferenciados. El de las empresas, para nutrirse de las materias primas necesarias para fabricar sus productos. Y el de los consumidores finales, que consumimos tanto los productos fabricados por esas empresas, como bienes primarios tales como los alimentos.
Como consumidores, aunque lamentablemente no siempre, tenemos en muchos casos la posibilidad de accionar sobre ambos tipos de consumo.
Podríamos asombrarnos del gran aporte que podemos estar haciendo con solo unos pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo. Con sólo informarnos un poco y prestar un poco mas de atención a la hora de comprar.
Quienes estamos concientizados de los impactos del consumo, tenemos el deber moral de consumir menos y de comprar mejor. Además de, en lo posible, intentar concientizar a nuestro entorno.
El primer paso y mas sencillo es no consumir lo que no necesitamos. Plantearnos seriamente al momento de comprar algo, si realmente lo necesitamos o si estamos por hacer una compra compulsiva.
El segundo es algo mas complejo, pero para nada imposible. Se trata de investigar un poco algunas cosas sobre lo que vamos a comprar y evaluar si tenemos alguna alternativa social y ambientalmente menos nociva.
Conocer la materia prima con la que está hecho el producto, si su proceso de fabricación afecta mucho al medioambiente, también es importante el origen del producto, ya que consumir productos locales reducirá el impacto ambiental del transporte.
También sería bueno pensar en los residuos que generarás una vez utilizado. Si sus componentes pueden reciclarse, si utiliza baterías y como utilizarlo correctamente para alargar su vida útil.
Piensa que si como consumidores elegimos mayoritariamente productos mas amigables con el medioambiente, estaremos generando una importante presión para que las empresas tengan cada vez mas en cuenta esto a la hora de fabricarlos.
Consumir responsablemente es una tarea relativamente sencilla, que nos beneficiará a todos los habitantes del planeta.


Fuente: Ecoportal.net

¿Tener o Ser? La causa de las crisis económica y ecológica


Existe una forma de enfrentar definitiva y concretamente, la crisis económica y ecológica que afronta la humanidad y cuyas consecuencias estamos padeciendo día a día. Se trata de procurar cambios psicológicos profundos en el Ser Humano. Todo esfuerzo en otro sentido, será solamente maquillaje para intentar ocultar el envejecimiento amnésico y decadente de nuestra especie.
El sistema que rige a la mayor parte de las sociedades humanas actuales es un producto de un “error evolutivo” muy anterior al establecimiento de este sistema. Es el efecto y no la causa de haber comenzado a creer que la fuente de la felicidad de nuestras vidas se basa en el “Tener”, dejando de lado cada vez mas el “Ser”. Es el producto del establecimiento de la propiedad privada, de haber pasado del altruismo al egoísmo.
Hoy estamos tan alienados, que creemos que tener ha sido y será por siempre la categoría mas natural de la existencia humana. Y nos sorprendemos al enterarnos que en muchos idiomas no existe una palabra que signifique tener.
Este sistema que exacerba y premia el egoísmo, la avaricia, el desprecio por la vida, es el producto lógico de que el Hombre haya centrado sus esfuerzos en tener y no en ser. Dejamos de preguntarnos ¿qué es bueno para el ser humano? Para pasar a preguntarnos ¿qué es bueno para el desarrollo del sistema?
El propio concepto de desarrollo humano fue modificándose hasta entenderse como un equivalente a desarrollo del sistema, porque el sistema pasó a ser más importante que las personas.
Entonces se plantea el siguiente problema: El sistema es cruel, injusto, vorazmente destructivo. Deja morir de hambre y sed a miles de millones mientras un pequeño porcentaje navega en la más obscena opulencia. Pero cambiar el sistema sin que en ese proceso cambien también las personas, nos llevaría a continuar por el mismo camino hacia el abismo, porque en esencia no estaríamos atacando la causa de la enfermedad, sino solamente ocupándonos de los síntomas que produce.
Es necesario que paralelamente vayamos cambiando las personas, junto con el sistema, para que de esa forma se respeten los tiempos que ambos requieran.
Parece que de todos los instintos que hemos perdido por habernos alejado de la naturaleza, estamos perdiendo el más importante, el de conservación (de la especie).
El egoísmo no permitirá que quienes son personalmente beneficiados por el sistema, hagan nada por modificarlo. Pero las personas directamente perjudicadas –ya que indirectamente lo es cada ser vivo que habita el planeta- tenemos como primer batalla a librar, enfrentarnos y vencer a la “fatal pasividad humana”.
Los cambios que debemos realizar son tan grandes, y se requiere tal esfuerzo, que corremos el riesgo de abandonarnos a esperar pasivamente la catástrofe, antes que encarar el sacrificio que conllevaría dedicarnos a hacerlos.
Se necesita una modificación fundamental, una refundación de los valores humanos, con una nueva ética y una nueva actitud hacia la naturaleza.
Sin embargo el hecho más alentador es que esos valores están adentro nuestro, no tenemos que inventar nada nuevo, ni salir a buscarlos fuera de la galaxia. Lo que debemos hacer es reposicionarlos en nuestra escala interna de prioridades.
Si no tengo nada, aun sigo siendo. Pero ¿Qué puedo tener, si no soy?


Fuente: Ecoportal.net