Un hablante; dos lenguas

Aarón Matínez; Gervàs Concernau; Sergio Ferrer

Introducción

En una sociedad globalizada como la actual, en la que la comunicación trasciende las fronteras geográficas, culturales y lingüísticas, es natural que el bilingüismo goce de una proyección creciente y que suscite numerosos estudios. No obstante, el bilingüismo constituye un fenómeno complejo que abarca multitud de situaciones sociolingüísticas y psicolingüísticas distintas. En este trabajo se tratará de dar una visión general de los principales tipos de bilingüismo, a la vez que se pretenderá ofrecer, por su importancia en la educación y en la configuración de un mundo abierto y tolerante, una apreciación del mismo que rebase la mera instrumentalidad comunicativa.

Monolingüismo

El monolingüismo es la condición de hablar una sola lengua, en contraposición al bilingüismo o al multilingüismo. Por tanto, un individuo es monolingüe por el conocimiento y uso de una sola lengua, mientras que un territorio es monolingüe cuando prácticamente solo se utiliza una lengua dentro de sus límites. Los colectivos monolingües suelen tener lenguas maternas muy extendidas o importantes cultural y económicamente.


En Europa los países monolingües en los que no hay minorías lingüísticas suponen la excepción y no la regla. Portugal es un ejemplo de país tradicionalmente monolingüe, que en 1999 reconoció el mirandés como lengua minoritaria.

Bilingüismo

El bilingüismo consiste en la capacidad de un individuo de emplear alternativamente dos lenguas, las cuales mantiene separadas. La presencia de hablantes bilingües en el seno de una sociedad genera el contacto entre lenguas. Por ello, el bilingüismo es un fenómeno individual a la vez que social que es objeto de estudio de distintas disciplinas, como la sociolingüística, la psicolingüística y la pedagogía.


El bilingüismo conoce gran variedad de tipos, algunos de los cuales son:

  • bilingüismo equilibrado: competencia elevada y similar en ambas lenguas

  • bilingüismo productivo: relativo a la capacidad de comunicarse de forma oral y escrita, así como de escuchar y leer en ambas lenguas

  • bilingüismo receptivo: el individuo es capaz de leer y escuchar en su segunda lengua, pero no de expresarse, ya sea de forma oral o escrita, por medio de la misma

  • bilingüismo fluido, poco fluido e incipiente: sucesivas fases de la adquisición de la segunda lengua


La internacionalización de los intercambios económicos y culturales, las políticas lingüísticas de promoción de lenguas minoritarias y el progresivo aumento de los índices de alfabetización son algunas de las causas por las que el bilingüismo es cada vez más común.


Un caso de sociedad bilingüe es Cataluña, donde buena parte de la población es bilingüe castellano-catalán y la enseñanza obligatoria garantiza la adquisición de estas dos lenguas.

Big image
Imagen: Pieter Brueghel, La torre de Babel (1563)


El mito de la torre de Babel es un curioso relato bíblico que explica la diversidad lingüística como castigo de Dios a la soberbia de la humanidad, que, unida y conocedora de una única lengua, erigía una torre que habría de llegar hasta el cielo.

Interferencia y bilingüismo

El individuo que aprende una segunda lengua recurre al conocimiento de su primera lengua para facilitar la adquisición. Dicho conocimiento ayuda en el aprendizaje; pero en ocasiones es fuente de error: hablamos de interferencia. No obstante, otros errores no proceden de la lengua materna, sino directamente de la segunda lengua. Un claro ejemplo sería la generalización incorrecta de una regla gramatical, cosa que sucede también en la adquisición de la lengua materna.

Rechazo y aceptación del bilingüismo

Si desde la antigüedad el bilingüismo ha solido considerarse fuente de enriquecimiento cultural, no así durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, periodo en que el rechazo al mismo fue en gran medida unánime. Aunque dicho rechazo tuvo, más que un fondo científico, un fondo político: al difundirse la identificación entre lengua y nación, la enseñanza en la escuela en una u otra lengua había de ser el primer paso para inducir una conciencia nacional. Posteriormente, estudios más rigurosos han desmentido que el bilingüismo fuera pernicioso para el desarrollo de la personalidad y de la intelectualidad del niño, como sostenían gran parte de los estudios de dicho periodo, y han demostrado que el bilingüe con frecuencia presenta, respecto al bilingüe:

  • mayor plasticidad mental, manifiesta en pruebas de pensamiento creativo
  • mayor capacidad para el razonamiento abstracto
  • mejor disposición a la adquisición de lenguas


Por otro lado, estudios recientes (como el de 2010 del Instituto de Investigación Rotman, publicado en el número 75 de la revista Neurology) sostienen que el cambio de código y el traspase de significados de una lengua a otra mantienen la salud cerebral, contribuyendo así a posponer la aparición y a enlentecer el avance de enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer.

El bilingüismo como apertura a horizontes culturales

Más allá del evidente valor pragmático de la adquisición de una segunda lengua, y en la medida en que una lengua espeja en cierto modo una cultura, aprender otra lengua no se reduce a aprender nuevas etiquetas verbales para hablar acerca de una misma realidad, sino que supone también cruzar el umbral que comunica con un sistema particular de organización de la experiencia y con un mundo cultural singular.

Veus expertes. Entrevista John Edwards

Diglosia

Se trata de una situación de bilingüismo en la que el cambio de código se produce en respuesta a normas sociales no explícitas interiorizadas por los hablantes. Dichas normas suponen la distribución estable a medio plazo de los ámbitos de uso de las dos lenguas o variedades en contacto, de modo que una ellas, la de mayor prestigio, a menudo la que cuenta con mayor número de hablantes, se utiliza en contextos formales como la literatura o la enseñanza; mientras que, por otro lado, la lengua o variedad menos prestigiosa queda relegada al plano de lo cotidiano y de lo informal. Puede suceder, aunque no es lo habitual, que la lengua de prestigio sea una u otra en función del contexto.


Evidentemente, esta situación crea una tensión social que puede conducir a los hablantes de la lengua o variedad desplazada a adoptar actitudes de reivindicación de sus derechos lingüísticos y, por tanto, a contravenir la norma. Y atendiendo a que dicha norma resulta de la conjunción de multitud de actitudes individuales, si la reivindicación recibe suficiente apoyo, esta puede cambiar.


El mundo árabe constituye un ejemplo de sociedad diglósica, en el cual se utiliza el árabe dialectal para usos informales y el árabe clásico en el resto de situaciones.

Conclusión

Tras esta breve exposición, queda patente la intedisciplinariedad del bilingüismo y sus beneficios sobre el individuo. Se ha destacado también su valor como apertura a otras culturas, con todo lo que ello ha de implicar: enriquecimiento cultural, incremento de la tolerancia desde el entendimiento... En base a todo esto, se puede concluir que, si bien la expansión global de las lenguas internacionales ejerce indudable presión sobre las lenguas menos fuertes, respaldando estas últimas con políticas lingüísticas adecuadas, la educación bilingüe, a parte de asegurar la genuina lengua territorial, habrá de proveer al niño de una segunda lengua que beneficiará su desarrollo intelectual y que mejorará a la larga sus posibilidades de realización personal y social, a la vez que contribuirá a la caída de los prejuicios lingüísticos y culturales, bajo los cuales subyacen, a menudo, un fondo ideológico de intolerancia, cuando no de ignorancia.

Bibliografía


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  • Portal Diccionario de términos clave de ELE (http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/), Centro Vitual Cervantes.