La música en el cine

Por José Pablo

Los Limière

Los Lumière fueron dos hermanos franceses inventores del cinematográfico.

Ellos empezaron a trabajar en la posibilidad de fotografiar imágenes en movimiento y patentaron un número significativo de progresos notables

¿Que hicieron después de un viaje?

De regreso de un viaje a París, Antoine Lumière trajo un kinestoscopio. Los dos hermanos lo examinaron atentamente y pronto concibieron un proyecto que harían realidad partiendo de los inventos ya existentes. Crearon un aparato que servía como cámara y como proyector: el cinematográfico, que se basaba en el efecto de la persistencia retiniana de las imágenes sobre el ojo humano. Al comienzo ellos mismos cargaban las piezas de la cámara filmadora en un cajón para transportarlo de un lugar a otro.

¿Cuándo nació el cine?

El cine fué patentado el 13 de febrero de 1895.

Además, ese mismo año estos hermanos rodaron su primera película cuyo título es: la sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir (Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir)

La música en los años 20

Dos clases de música dominaron el escenario del entretenimiento americano en los años de 1920 a 1940: El jazz, y el teatro musica de Broadway. Estas formas musicales alcanzaron la cumbre de su popularidad en términos de grabaciones y ventas de boletos. El Jazz en particular inspiró a varios sub-géneros musicales y estilos de bailes. Los musicales de Broadway y el jazz fueron finalmente reemplazados por el rock and roll, la música más popular de Estados Unidos durante la década de los 50

... Ahora en los años 30

Se caracterizarían por una mayor profesionalización de la música de cine, con los nombres de Erich Korngold y Max Steiner como mayores representantes de esta época. La música sufría una metamorfosis, pasando de un acompañamiento constante a un empleo más selectivo para subrayar ciertos momentos. Es interesante conocer la opinión de Max Steiner sobre este inicio de la música en el cine (en estos años, él componía la música de dos películas al mes en la RKO), pues decía que "en aquella época, en las películas dramáticas se usaba la música únicamente cuando lo exigía el guión. Entre los productores, directores y músicos dominaba siempre el miedo a que les preguntaran de dónde salía la música. Por eso no ponían nunca música, a menos que pudiera explicarse por la presencia de una orquesta, fonógrafo o radio, que ya estaba especificado en el guión".

... Después en los 40

Durante esta época, Erich Korngold y Max Steiner siguen trabajando, lo que no impide que lleguen nuevas promesas que hacen que el mundo de las bandas sonoras se perfeccione aún más. Y es que entre las décadas de 1930 y 1940, los compositores que empezaron a crear música para películas procedían de distintas áreas de la composición musical. De la comedia musical de Broadway, por ejemplo, llegaban Alfred Newman, Herbert Stothart y Roy Webb. De las salas de conciertos y de la ópera, Erich Wolfgang Korngold, Dimitri Tiomkin, Nino Rota, Miklos Rozsa o Franz Waxman; y Bernard Herrmann o Victor Young procedían de la radio. Diversos compositores de música clásica (Malcolm Arnold, Aaron Copland, etc.) harían también importantes contribuciones en este campo.

... Y entonces en los 50

Suponen el dominio absoluto de Alfred Newman, pero con un Bernard Herrmann que comenzaría su prestigio por estos años colaborando con otro genio, Orson Welles. Continuaron trabajando con éxito Miklos Rozsa y Dimitri Tiomkin, y surgieron otros importantes autores, algunos de ellos procedentes de la llamada música ligera y del jazz. Entre éstos cabe mencionar a Elmer Bernstein, Georges Delerue, Ernest Gold, Maurice Jarre, Henry Mancini, Alex North y Lalo Schifrin; mientras, otros compositores como John Barry, Jerry Goldsmith y John Williams esperaban una oportunidad, algunos de ellos haciendo música para la televisión, considerada por entonces una amenaza para la industria del cine.


A mediados de la década de 1950, el gran público comenzó a tomar más en cuenta la música de las películas, cambio de actitud que los estudios rentabilizaron animando a sus compositores a escribir temas vendibles, melodías y canciones que pudieran editarse en disco. Por ejemplo, la canción «Moon River», de Johnny Mercer y Henry Mancini para Desayuno con Diamantes(1961), de Blake Edwards, vendió más de un millón de copias. A todo ello contribuiría, por supuesto, la mejora técnica de los sistemas de grabación sonora, lo que se haría evidente en los grandes filmes épicos de los cincuenta y sesenta.

... Dado los 60

Es la época de la renovación, con nuevas figuras ahora internacionalmente reconocidas, como Henry Mancini, John Barry, Ennio Morricone y Maurice Jarre. No obstante, las viejas figuras aún continuaron trabajando. Así, Alfred Newman siguió componiendo durante toda la década de los 60, aunque a un ritmo más lento, y Bernard Herrmann compuso algunas de sus mejores obras. Por su parte, el ya conocido Elmer Bernstein renovaría también la música del western, acaparando una atención que, hasta el momento, tenía Tiomkin.

... Evolucionando a los 70

Es ésta una época de crisis que sólo es resuelta con la llegada de John Williams y sus revolucionarias orquestaciones. Y es que durante esta década se obvia bastante lo que es una banda sonora instrumental, y ello a favor de múltiples canciones que colapsan una música que muchos no creen necesaria, ya que venden más (todo es cuestión de dinero) los intérpretes populares con canciones que nada tienen que ver con la película, que los compositores consagrados. De este modo, además, los estudios consiguen reducir gastos al ahorrarse a un compositor que haga la música (en esa época era una partida muy cara dentro del presupuesto de una película).

... Va a los 80

Llega la revolución con el empleo masivo del sintetizador que, si bien ya había comenzado a utilizarse años atrás, en esta década tiene sus mejores ejemplos en autores como Vangelis, Maurice Jarre y Ryuchi Sakamoto. No obstante, la música de orquesta continuó en alza, con John Williams y Jerry Goldsmith a la cabeza de la misma, pero con la aparición de nuevas figuras como James Horner, Hans Zimmer, James Newton Howard y Alan Silvestri.

... Y por fin los 90

A principios de esta década se produce una recuperación de las canciones no compuestas exclusivamente para una película, en una descarada carrera comercial que no sólo sirva de promoción para la cinta, sino también valga para que en la hucha de la productora entre el mayor número de dólares posible. El punto de partida para algunos lo pone Prince con Batman (aunque algunas de las canciones sí estaban expresamente compuestas para la película), aunque yo creo que la música de Danny Elfman se hizo tan popular como las canciones del ahora innombrable. En mi opinión, la verdadera película que se benefició de esta política fue Cuatro Bodas y un Funeral, una discretita producción cinematográfica de la que no se cesaba de hablar en la radio debido a la magnífica recopilación de canciones que se podía encontrar en su metraje.


No obstante, la música original compuesta para una película no decae; al contrario, tras el anuncio del retiro de Williams (por suerte, al final se confirmó que continuaba trabajando), otros autores fueron apareciendo en este apasionante mundo musical, que junto a los tradicionales, compusieron verdaderas maravillas. El resumen de los mismos se centra en dos compositores: Mark Mancina, como representante de los que utilizan los sintetizadores, y David Arnold, cuyas partituras son tremendamente sinfónicas, siendo muy destacables el tema central de Stargate y la llegada de las naves extraterrestres en Independence Day. Son autores que, sin duda, en los próximos años serán tenidos muy en cuenta.


No obstante, no corresponde aquí enumerar a todos los compositores que hoy en día son considerados importantes en el mundo de la música de cine, pero os remito a Music from the Movies para saber al menos cuáles son los más importantes según la crítica. Tampoco quisiera olvidarme de los compositores españoles. Al ya conocido José Nieto, encontramos nuevos nombres como los de Bernardo Bonezzi, Bingen Mendizábal o Alberto Iglesias, que hacen posible que pensemos en la verdadera creación de música para cine en el mercado español. Últimamente, autores como Roque Baños o Ángel Illarramendi están trabajando muchísimo y con obras de gran calidad. Sin embargo, los compositores de nuestro país tienen graves problemas y limitaciones a la hora de componer bandas sonoras. Así, los productores de un filme lo que hacen es tomar el sobrante de la realización de una película y dárselo a un compositor para que con ese dinero cree la banda sonora, incluida la grabación de la misma.


En definitiva, hoy en día nadie puede concebir una película sin una banda sonora, sin una música que acompañe y se adapte a las imágenes que estamos viendo. Y aunque algunos directores de cine casi despreciaron este elemento cinematográfico ("No me gusta la música de las películas. Detesto ver a un hombre en el desierto muriéndose de sed con la orquesta de Filadelfia detrás de él", comentó John Ford), muchos otros no dudaron en utilizarlo (incluido el propio Ford) para dotar de una mayor calidad a sus producciones.

Dos de los grandes compositores de los siglos XX y XXI

Big image

John Williams

Big image

Fernando Velázquez

Otros compositores

Mi nueva banda sonora favorita

Ahora dejo aquí algunas de mis bandas sonoras favoritas
De la película de género de terror sádico y suspense

Su compositor es Nine Inch Nails

Publicado el 5 de octubre de 2004

De la famosa película de comedia

Compuesta por Fernando Velázquez

Publicado el 14 de marzo de 2014