Soja en la Argentina

Agua virtual, seguridad alimentaria y soberania alimentaria

Producir alimentos implica consumir agua. "Todo pasto es agua" (Molina, 1967)

El comercio agrícola puede también ser pensado como una gigantesca transferencia de agua, en forma de materias primas, desde regiones donde se encuentra en forma relativamente abundante y a bajo costo, hacia donde escasea, es cara y su uso compite con otras prioridades (Pengue, 2006).

Los modelos agrícolas basados en el monocultivo tienen como consecuencias la degradación de los bienes naturales, ya que el principal objetivo de la producción es la obtención de ganancias económicas en el corto plazo.

Actualmente, en la Argentina, la soja ocupa más de la mitad del total de la superficie cultivada. Sin duda, es un cultivo que genera ganancias extraordiarias para los productores privados, así omo divisas para el país. Sin embargo, las consecuencias ambientales del modelo ya comienzan a ser visibles.

Es hora, de que, comencemos a replantearnos el modelo que ha adoptado la Argentina para la produccción de alimentos, ya que la misma pone en juego la seguridad alimentaria de la población.

Gran parte de la población del país, cuenta con dificultades al acceso de los alimentos, rommpiendo con la soberanía alimentaria, ya que la misma es entendida como el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos para garantizar la alimentación de toda la población.


"Las crísis alimentarias son consecuencias de una combinación de factores, la falta de disponibilidad o el acceso limitado de los alimentos, o la inseguridad alimentaria".