A España y con amor

La historia del enamorado que cruzó mares por su enamorada

Sus vidas antes de conocerse

Mi padre, nacido en Galicia, Pontevedra; era un chico muy espabilado y con una mente brillante. Él iba creciendo, iba a ayudar a su padre en sus tiempos libres. Cuando cumplió 17, decidieron ir de vacaciones a Barcelona.


Mi madre era de Cataluña, Barcelona; pasaba los días divirtiéndose con su hermana en una parque cercano a su casa.

El primer encuentro

Fue en la playa, por la mañana a primera hora cuando las olas aún no hacían mucho ruido. Esther corría hacia el agua mientras su hermana la perseguía cuando vieron a un chico salir del agua. Fue sólo verlo y ella sintió como una chispa surgía en su interior.


Él vino hacia ella y le dijo Sabes, no he visto muchacha tan guapa como tus ojos bellos son.

La enamoró en ese instante no hizo falta más. Des de ese día quedaron cada viernes al amanecer en la playa.

Los años pasaban

Él se tuvo que ir a vivir a Caracas con su familia, ella se quedó mirándole con cara de tristeza y le dijo: Escríbeme; no importa cuan lejos estés, te esperaré hasta el final de mis días.

Durante el primer año todo fue bien se escribían, se seguían amando... al seguir pasando el tiempo, Esther se olvidó de él y él a ella la recordaba con melancolía esperando una señal de que aún lo estaba esperando.

Un oceano no es barrera para el amado

Al cabo de cinco años él volvió, ella apenas lo recordaba pero le daba igual porque ni cruzar océanos es suficiente para la mujer de sus ojos


Él sentía que era ideal, que no había mujer más perfecta en sus ojos; así que el primer día de Otoño la llevó dónde las hojas de tonalidades rojizas cubrían el suelo y la vista dejaba ver un mar tranquilo: Sant Climent. Le organizó una cena romántica y le pidió matrimonio y ella ilusionada, accedió.

Sorpresa!

Tres años después llegué yo a la familia, y lo revolucioné todo: Los uní más de lo que cualquiera pueda imaginar. Aunque era muy traviesa, no impidió que los tres disfrutáramos en las escapadas de fin de semana. En mi primer año fuimos a Galícia a que la familia de mi padre me conociera y conocí a mi prima Antía que apenas tenía un mes.
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¡Un hermanito!

¡Por fin! Años después llegó mi hermanito Dídac fue la alegría de toda mi familia. Éramos inseparables.


En la actualidad, mis padres estan felizmente casados y mi hermano ya creció y este año empezó la ESO. Este no es un final, aun les queda mucho que vivir a mis padres.

Marina Álvarez 1rC Bachillerato