Lazarillo De Tormes Del Siglo XXI

Sabira Saghir y Francisco Fernandez Rivero 3º A

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Ascpecto

Nuestro Lazarillo De Tormes del siglo XXI es, físicamente, de altura bajo, moreno, piel pálida y sucia, ojos redondos, grandes, claros, verdosos y cansados, cejas arqueadas, nariz puntiaguda, labios pequeños y orejas salias. Vestía un viejo pantalón sucio de color marrón oscurecido, una camisa blanca, rota por la manga derecha y unos zapato negros, que por suerte no tenía ningún agujero.


Y psicológica-mente es una persona humilde, amable, simpático, de fuerte voluntad, valiente y decidido.

Ambiente

Nuestro protagonista vive en un pueblo de Israel. En media de la guerra entre Israel y Palestina. Es encontrado por un Sargento palestino y es convertido en un esclavo en un centro de concentración. Todo allí es desolado, triste y pobre. Vive en una especie de celda muy sucia. Después cuando va la cárcel vive en una celda alejada de personas, pequeña, sucia y cerrada.

Historia

En Israel a 12 de Marzo de 2016

Querido amigo:

Ya que me escribe preguntando por lo ocurrido, sepa que yo soy Lazarillo de Tormes. Para saber mi situación general y actual debe saber mi pasado con todos los mínimos detalles.

Yo era un niño muy alegre. Un día, desafortunado, me llegó la noticia que mi padre murió, como soldado, entre la guerra entre Israel y Palestina. Me llego la noticia d que también mi madre murió a causa de las bombas en el atentado. Después de esa tragedia, mi madre me cuidó solla hasta mis 12 años. Que murió en un accidente de terremoto. Yo, en ese instante, me encontraba en el colegio cuando me llego la terrible noticia de que mi madre había fallecido junto con la casa en la que vivíamos. Yo aterrado salí corriendo en busca de mi madre pero la ambulancia se la había llevado 2 horas . Me llevaron a un refugio para que allí estuviera seguro. Un día me escape porque no trataban bien a las personas. (Eso era lo que yo pensaba). Una semana mas tarde, cuando estaba vagando por las calles de Israel me desmalle a falta de no haber probado ningún bocado en muchos días. Cuando me desperté a las pocas horas me encontré, delante de mí, un plato de arroz blanco con un vaso de agua. Era poco pero empece a comer como un animal. Cuando acabé de comer un hombre mas bien alto entró en la habitación. Llevaba una ropa muy conocida: el uniforme de un soldado de Israel, pero con las medallas que colgaban en su pecho lo convertían en un Sargento. Le pregunté:

- ¿Quien eres? ¿Donde estoy? -

- Estas en una base militar de israelita. Y trabajaras de esclavo para nosotros y para poder comer. -

Yo primero no entendí nada, pero me asuste mucho cuando un soldado israelita entró en la habitación para llevarme al trabajo.

Cuando salí de aquella guarida, que era una especie de campamento afueras de un que era una especie de campo de concentración. Entre por una pequeña puerta hacia dentro. Todo allí estaba desolado y era triste y pobre. Nos mandaron a mi junto a otros niños esclavos a trabajar picando minerales y piedras, y a construir objetos de gran tamaño. Teníamos, una especie de celda como habitación, con cuatro camas cada celda, y por supuesto con tres compañeros de habitación.

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...

Mis compañeros eran lamentables. Uno de ellos que se llamaba Toño, era el mayor de nosotros tres y el mas sabio.

Pasaron tres años desde que llegué a este centro de concentración. Un día lluvioso a Mone, que era de los dos compañeros de habitación que quedaban, se le cayó piedras que transportaba, porque se deslizó en el suelo. Un soldado se le acercó y lo golpeó con latigazos hasta dejarlo inconsciente. En ese momento pensé: " Era mucho mejor ese lugar del que había escapado, allí al menos trabajabas seguro y te daban de comer bien, aunque solo era una cuchara de arroz". Me lamentaba mucho. Toño se me acercó para preguntarme lo que me pasaba. Le conté todo sobre mí y él, escuchó atentamente. Después de unos segundos de silencio, me dijo:

- Que todo lo pasado es pasado, aunque nos lamentemos de lo que hemos hecho no podemos cambiar nada; así que es mejor concentrarse en el presente y seguir adelante para corregir ese error. -

Después de escuchar esas palabras me motivé para cambiar el presente. Decidí que me iba a escapar de este infierno que hay en la Tierra. Le conté mi idea a Toño y estuvo de acuerdo. Luego también añadimos en el grupo a Mone y Jule, que era el compañero que faltaba.

Desde ese día empezamos a planear ideas para escapar. Lo primero que hicimos fue: observar todo el campo de concentración; las salidas, las entradas, los números de soldados que habían por la mañana, por la tarde y por la noche. También las armas que tenían, porque podía ser útiles en algunas situaciones, al igual empezamos a rebuscar materiales. Estuvimos trabajando, junto con nuestra misión en las minas. Después de unos dos y medio mes, estábamos ya preparados, solo teníamos que buscar una noche adecuada. Yo en ese momento iba a cumplir mis 16 años. Mis compañeros, para darme un regalo de cumpleaños que estaba cerca eligieron el mismo día de mi cumpleaños para llegar acabo la misión que teníamos de hace unos meses. El mismo día que hoy; 21 de Marzo. de 2008.

El día de mis cumpleaños; un soldado se me acercó y me felicitó, su sonrisa me recordaba a mi padre que sonreía de la misma manera. Era como si mi padre, desde el cielo, me deseaba buena suerte. Pusimos en marcha el plan. Eran alrededor de las 8. Primero salimos de la celda, después nos dirigimos hacia la puerta trasera, donde había menos guardia. Les dimos de oler el cloroformo y salimos d¡por esa puerta. Al salir corrimos todo lo que pudimos. Cuando estuvimos lejos de ese centro, nos separamos lo cuatros compañeros para buscarnos la vida. Yo no tuve claro lo que iba a hacer por lo que decidí viajar a esos países que limitan con el nuestro. Después de conocer otros países decidí conocer el mio. Así que decidí volver a mi ciudad natal después de 8 años. Ya tenía 20 años. Pero no fui bienvenido a mi propia ciudad. La guerra entre Israel y Palentina seguía aun. Me tomaron como sospechoso, un espía, y me metieron al calabozo por 15 años. Y sigo pasando mi vida en esta cruel cárcel. No tengo ninguna evidencia de que sea Israelita pero le estoy escribiendo para crea en mi inocencia y que al menos me deje vivir mi reto de vida, que me queda poca porque tengo cáncer de pulmón, por haber trabajado en una edad menor en las minas. Pido que me deje vivir la vida que me queda con tranquilidad.