PINCELADAS CON OLOR A VIOLETA

Recuerdos de mi Abuela

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El cuarto de mi abuela era alegre, ordenado a su manera y luminoso. Recuerdo que desprendía un aroma especial a violeta, su olor preferido. Mi abuela olía a violeta.

A mi abuela, como a todas las abuelas del mundo, le encantaba contarnos historias. Era capaz de hablar horas y horas sólo mirando una vieja foto, mientras sus manos temblorosas bordaban, tejían o trazaban diminutas líneas de colores sobre un papel cualquiera.

Ella nunca pudo ir a la escuela. Aprendió a leer cuando ya era mayor y leía mucho, siempre, como si quisiera recuperar el tiempo perdido.

Algunas tardes, cuando estaba contenta y en sus ojos se reflejaba el arco iris, nos sacaba una gran carpeta color granate que se cerraba con cuatro lazos azules. Allí guardaba sus tesoros. Había ido almacenando dibujos y pinturas desde que era una chiquilla. No podíamos tocar, sólo mirar, ¡conteníamos la respiración por la emoción y la sorpresa! Y ella, envuelta en magia y parsimonia, nos iba narrando cómo y cuándo los pintó.

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Algunas porque nunca llegaron a realizarlas, otras porque fueron oprimidas, despreciadas o sometidas. A otras mujeres les enjaularon su creatividad y las pocas que pudieron expresarse, nunca tuvieron la posibilidad de dar a conocer sus obras porque se empolvaron y carcomieron en viejos y destartalados desvanes o incluso fueron rotas, se quemaron o ultrajaron.

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Las obras de mi abuela nunca salieron de su cuarto, de su carpeta granate con lazos azules; sólo nosotras sabemos que ella, con sus manos temblorosas y su mente abierta, inquieta e insatisfecha, era capaz de crear de la nada una obra de arte.

Mi abuela era una artista que olía a violeta.

Carmen Molina Mercado

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Pinceladas con olor a violeta by Carmen Molina Mercado by cmolinam